11/08/2026
El espeto de sardinas es una de las tradiciones gastronómicas más típicas de Málaga y de toda la Costa del Sol. Consiste en ensartar sardinas en una caña —tradicionalmente de cañaveral— y asarlas clavando la caña junto a las brasas, normalmente en una barca llena de arena que hace de parrilla.
La costumbre está muy ligada a los pescadores malagueños. Durante el siglo XIX, especialmente en zonas como El Palo y Pedregalejo, muchas familias vivían de la pesca y preparaban el pescado de una forma sencilla, rápida y barata junto a la playa. Las sardinas, abundantes y accesibles, se asaban directamente al fuego y acabaron convirtiéndose en una comida popular.
Uno de los nombres más asociados a la historia del espeto es Miguel Martínez Soler, “Migué el de las Sardinas”, que a finales del siglo XIX regentó un merendero en la zona de El Palo y ayudó a popularizar esta manera de preparar las sardinas entre visitantes y gente de la ciudad. Con el tiempo, los antiguos merenderos de playa evolucionaron hasta convertirse en los actuales chiringuitos.
La técnica parece sencilla, pero tiene bastante oficio. Las sardinas se colocan atravesadas por la caña, normalmente unas seis, y se orientan hacia las brasas teniendo en cuenta el viento para que se cocinen sin quemarse ni llenarse de humo. Se suelen preparar casi únicamente con sal, sardina fresca y fuego, lo que hace que la calidad del pescado sea fundamental.
Más que un plato, el espeto forma parte de la cultura malagueña: playa, chiringuito, brasas, olor a mar y una forma muy particular de reunirse alrededor de la comida.
(Foto de 1907)