Puede estar allí tomando su cerveza o gaseosa un profesor universitario al lado de un constructor de obra un diputado o un senador, un actor de teatro en la misma mesa que un villano, y hasta un borracho tomando su trago. Es sólo llegar, ir sentándose y gritar: «una cerveza bien fría por favor». En LA TASCA no falta el santo protector en la pared, el símbolo del equipo de futbol aficionado, y los
anuncios de colores de las bebidas. LA TASCA es un estado de espíritu, el lugar de encuentro con los amigos y vecinos, de la conversación hasta las tantas, de la discusión sobre el último partido de futbol, los comentarios sobre la novela preferida, la crítica a los políticos y las palabrotas bien merecidas contra los corruptos. Pronto todo el mundo se hace amigo, dentro de un incipiente espíritu comunitario. Aquí nadie es rico o pobre. Es, simplemente, gente que se expresa como gente, usando el lenguaje del pueblo. Hay mucho humor, chistes y bravatas. A veces, se improvisan unos cantares que alguien acompaña con la guitarra. LA TASCA desempeña una función ciudadana: da a quienes la frecuentan, especialmente a los más asiduos, el sentimiento de pertenencia al lugar. No habiendo otros lugares de entretenimiento y de ocio, permite que las personas se encuentren, olviden su estatus social y vivan una igualdad generalmente negada en el día a día. Leonardo Boff