11/06/2026
Compartimos una regla de oro.
Las añadas frías suelen dar vinos con acidez firme y capacidad de guarda.
Las añadas cálidas dan vinos de expresión inmediata para disfrutar pronto.
Pero los extremos son peligrosos.
Calor extremo. La uva se deshidrata, el alcohol se dispara y los aromas se vuelven pesados. Vinos sin recorrido.
Frío extremo. El reloj de la maduración se congela. La uva no desarrolla azúcar ni aromas. Vinos ácidos, verdes y sin fruta.
Entre los extremos está el matiz. Lo que en una zona se considera un año cálido y pesado, en otra puede ser la añada perfecta. Un año fresco en una zona cálida puede dar acidez y vivacidad excepcional. Un año cálido en una zona fría puede dar la madurez perfecta.
Cada región vitícola tiene sus propias reglas de juego. Conócelas antes de decidir qué entra en tu cava.
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