26/03/2021
¿PODRÍAN LAS VARIANTES DE COVID-19 SER UNA AMENAZA FUTURA PARA LA POBLACIÓN PEDIÁTRICA?
En general, los niños no se enferman de COVID-19 igual que los adultos. La tasa de enfermedad grave entre los niños es baja: en Estados Unidos, han mu**to de COVID-19 unos 270 niños, una gota en ese océano de 500.000 muertes registradas en todo ese país. Todavía no se sabe por qué. Algunos científicos lo atribuyen a los aspectos biológicos de la infancia, o tal vez a que recientemente se hayan expuesto a algún patógeno similar.
No hay evidencia de que la variante con la mutación N679S u otras del Reino Unido, Sudáfrica y Brasil sean más peligrosas para los niños. Pero las autoridades sanitarias del Reino Unido dicen estar registrando un aumento inusual de contagios, especialmente entre niños de 6 a 9 años, que es desproporcionado para el porcentaje de la población que representan. En Italia, los funcionarios están desconcertados por el aumento de casos entre los niños de escuela primaria, y más chicos todavía, en la aldea de Corzano, en el norte del país.
Según un informe del 9 de febrero de la revista médica BMJ, Israel también ha experimentado “un fuerte aumento en las infecciones por COVID-19 entre los jóvenes, con más de 50.000 niños y adolescentes que dieron positivo en enero, una cifra nunca vista en Israel ni durante la primera ni segunda oleada.”
En Estados Unidos, los profesionales de varios centros médicos importantes también informaron de un repentino aumento de las internaciones de niños después de las Fiestas, en paralelo a lo que sucedió con los adultos, y un aumento en los casos de MIS-C (Síndrome Inflamatorio Multisistémico Pediátrico) en enero y febrero, un cuadro inusual pero potencialmente fatal asociado con COVID-19 que ocurre entre cuatro y seis semanas después de cursada la infección por el SARS-CoV-2.
Esos saltos están en línea con lo que se esperaría dadas las olas de propagación comunitaria del virus en los EUA. En lo que va de este año 2021 se han registrado más pacientes con MIS-C que necesitan terapia intensiva. En años pasados, entre el 40% y el 60% de los pacientes con MIS-C estuvieron en terapia intensiva, mientras que actualmente esa cifra ronda el 90%. Aunque los casos de MIS-C han sido más numerosos debido al auge de infecciones en la comunidad no se informan cambios en la gravedad de los casos, aunque sí se ha notado que actualmente hay más niños con MIS-C que tienen una infección activa de SARS-CoV-2, cuando antes casi todos los casos de MIS-C daban negativos para el virus.
Aún con los datos anteriores, cuesta decir qué es algo fuera de lo común, porque el SARS-CoV-2 es una caja de sorpresas y siempre aparece algo nuevo. La gran pregunta es si el cambio se debe a las nuevas variantes. ¿El virus actual contagia durante más tiempo que las variantes anteriores o la cepa original?
No está claro por qué en diferentes partes de Estados Unidos los hospitales están experimentando esa divergencia en los casos. Puede ser de pura casualidad. Tal vez otros virus —el de la influenza estacional o el resfriado común—, desencadenaron una enfermedad más leve que fue confundida con MIS-C, o quizás hubo otra diferencia regional, no relacionada con el coronavirus.
Sin embargo, en un artículo publicado el 10 de febrero, se advirtió que la cepa detectada en un recién nacido con una carga viral sorprendentemente elevada (¡¡¡51.418 veces más alta que el promedio de los demás pacientes pediátricos¡¡¡) y en enfermo gravemente, algo sumamente inusual en este grupo de edad, tenía su variación denominada N679S en una parte crítica del virus —una mutación en las “espículas” del virus, esas púas que según los investigadores le da ventaja para adherirse a las células receptoras del organismo—, y que eso, sumado a la evidencia de que ha infectado a otros pacientes de la región, “subraya la necesidad de una mayor secuenciación viral para monitorear la prevalencia y emergencia de nuevas variantes, lo que puede tener un impacto directo en las recomendaciones de salud pública y en las estrategias de vacunación”.
Los virus tienden a adaptarse en busca de buscar hospederos en quienes puedan replicarse, los niños podrían ser el siguiente blanco de ataque del SARS-CoV-2. Con el virus circulando libremente en sitios densamente poblados, con una inmunidad colectiva que aún no se ha alcanzado y con una velocidad muy lenta en la vacunación actualmente enfocada solo a la población adulta, las posibilidades que el SARS-CoV-2 siga mutando son muy altas.
¡¡¡LA PANDEMIA POR COVID-19 CONTINÚA SIN CONTROL, AÚN CON LA VACUNACIÓN EN MARCHA, ES IMPORTANTE QUE SE MANTENGAN LAS MEDIDAS DE PREVENCIÓN CONTRA CONTAGIOS: DISTANCIAMIENTO SOCIAL, LAVADO DE MANOS Y USO DE CUBREBOCAS!!!
Juan Francisco Galán Herrera
Pediatra Infectólogo
Maestro en Ciencias en Investigación Clínica
Referencia disponibel en:https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2021.02.08.21251344v1.full.pdf