25/08/2026
¿A quiénes les tocó vivir todo esto?
Mi máquina del tiempo
Dicen que soy un melancólico o que vivo de los recuerdos, que añoro mucho el pasado de las cosas. De las historias se dice que siempre el pasado fue mejor. ¿Será? Veamos.
Enciendo la máquina del tiempo. Entremos todos en ella.
Llegamos a los inicios de los 90. El estadio, miles de banderas decoran el Tecnológico. En lo más alto de la tribuna de General, un trío de gigantescas banderas sobresalen de todas las demás; otras más en la Preferente. Pocos son los que no llegan con una bandera albiazul.
En el fondo se escucha la voz del estadio anunciando la aproximación de la salida de los jugadores. Me asomo y veo que ya están subiendo la alineación a ese enorme tablero blanco, pero la voz del estadio se adelanta.
Faltan pocos minutos para el juego. La voz del estadio anuncia la alineación: aplausos para los jugadores y ovación para “El Abuelo” y “Bahía”. Para los visitantes, ensordecedores abucheos y mentadas de madre para la estrella del equipo contrario.
Se escucha, con todos sus decibeles, el himno del Monterrey. Mi piel se eriza, mi corazón empieza a latir más rápido. Empiezan las p***as. Estoy abrumado entre tanta algarabía.
En la tribuna se escucha al señor de los lonches con su grito característico:
—¡Loncheeeeeeeeees!
Parte de la gente de General le hace eco:
—¡Cheeeeeeeeeeeeees!
Estoy a mitad de la tribuna. Volteo hacia arriba y veo un grupo de aficionados parados, tratando de hacer la “ola”.
Le pregunto a mi padre quiénes son.
—Es la p***a de los Rayados, se llama “La Furia”.
Y los de allá, 'apa, son los de la “Barra Rayada”.
Porras, gritos, batucadas. Inicia el partido.
La afición corea cada jugada. El partido es complicado. De pronto, una descolgada del “Turbo” Muñoz manda un centro, llega a “Bahía” y hace un disparo. No alcanzo a ver; es en la portería contraria, pero el grito de la gente me dice que es gol.
Festeja como “avioncito” y en el cielo truenan los cohetes que retumban en todo el Tecnológico.
La voz del estadio anuncia la anotación:
—“ABACO CONFIA informa: gol anotado por Mario de Souza Mota, ‘Bahía’”.
La afición hace vibrar al estadio, golpeteando con los pies los tablones.
“La Pandilla” va ganando.
Hay cambio. Entra Misael Espinoza. “La Furia” lo recibe con su tradicional saludo y va a la media junto con “Zurdo” Flores Barrera. La “Barra Rayada” empieza la guerra de p***as.
Quiero unirme, pero no me sale el grito. Empiezan los “oles”.
De pronto, todo mundo voltea a un punto de la General. Veo cómo dos señores se golpean. Me cuenta mi padre que son los borrachos. Han pasado cinco minutos y nadie llega a separarlos, hasta que uno de ellos se da por vencido, mientras el juego sigue. (...)
Mi padre checa el reloj. En ese instante presagio que está a punto de terminar el juego. Me dice que nos acerquemos al túnel. No entendía el porqué aún.
Silbatazo final.
Suenan los cohetes como si fuera el inicio de una carrera hacia la avenida. Parece un estacionamiento enorme de camiones. Subimos al que va a nuestro destino, esperando que pasen los 15 días tan rápido para volver.
Salgo de la máquina del tiempo y me encuentro escribiendo esta nota. Me doy cuenta de cómo los tiempos cambian.
Treinta años desde mi primera vez que conocí el Tecnológico hasta que me uní a “La Furia”. Toda mi vida de Rayado, historias que guardo en mi mente y que ya están escritas...