La Adiccion

La Adiccion Pasión, historia y aguante. Este es un espacio no oficial dedicado a La Adicción, donde la voz de la tribuna vive más allá del estadio.

Aquí se comparten recuerdos, cantos, viajes y la identidad de quienes siguen a Monterrey con el corazón en la mano. Centro - Emilio Carranza 608 entre Matamoros y Allende Centro de Monterrey
Lunes a Sabado de 10 am a 8 pm
Tel 89-95-88-12

Interplaza - Planta Baja Kiosco 10
Todos los dias de 10 am a 8 pm

Revolucion - Jose Alvarado esquina J. Cantu Leal a una cuadra de las oficinas del Club de Fut

bol Monterrey
Lunes a Sabado de 10 am a 7 pm

Garcia - Lazaro Cardenas 333 Col. Emiliano Zapata
Todos los dias de 12 a 8 pm

Nuevo Estadio - Av. Las Quintas casi esquina con Av. Pablo Livas frente al Nuevo Estadio
Lunes a Sabado de 10 am a 7 pm

03/06/2026

No nos gusta decir adiós a los nuestros.

Por eso preferimos pensar que Casper no se fue... solo cambió de tribuna.

Hoy llegó a esa grada eterna donde ya lo esperaban tantos hermanos que dejaron una huella entre nosotros: Upa, Aron, Pikolo, Juve, Manotas, Chícharo, Eli, Ary, Pepe Copias, Kano, Gera y todos aquellos que hicieron de la tribuna su segunda casa.

Seguramente ya están acomodando los trapos, organizando la caravana y preparando los cantos para alentar desde arriba.

Aquí abajo quedará su lugar vacío, pero su recuerdo seguirá vivo en cada viaje, en cada bandera y en cada "¡Dale Rayados!" que retumbe en la popular.

Porque un hincha de verdad no muere.

Solo emprende el viaje a la tribuna del cielo.

Y desde allá, junto a todos los que se adelantaron en la caravana, seguirá alentando al Monterrey como lo hizo toda su vida.

Buen viaje, Casper.

La tribuna te llora hoy, pero también te recordará siempre.

Hasta que nos volvamos a encontrar en la misma grada, hermano.

Monterrey o Muerte

25/05/2026

¿Qué significa ser de Monterrey?

Ser de Monterrey no es solamente apoyar a un equipo de fútbol. Es una forma de vivir, una costumbre que se vuelve parte de tu día a día. Es esa mamá que adelanta la comida porque sabe que hoy juegan los Rayados. Es despertarte distinto desde temprano, con esa emoción que no se puede explicar y que solo se resume en una frase: hoy juega el Monterrey.

Ser Rayado es acomodar toda tu vida alrededor de noventa minutos. Saber a qué hora levantarte, comer, salir y llegar al estadio o prender la televisión. Porque cuando juega Monterrey, todo lo demás puede esperar.

Cuántas veces dijimos “no puedo, juega Monterrey”. Cuántas reuniones, fiestas o compromisos quedaron de lado porque había que estar presentes. Porque para muchos ir al estadio no es solo ir a ver fútbol, es ir a nuestro lugar en el mundo. Nuestra misa de cada semana.

Ser de Monterrey es vivir conectado a estos colores. Abrir el celular apenas despiertas para revisar noticias del equipo, hablar de refuerzos, alineaciones o resultados. Es comprar una camiseta aunque ya tengas demasiadas, porque ninguna se siente igual a la otra.

Ser Rayado es cantar canciones de la tribuna en cualquier lugar; en la calle, en el trabajo o en la escuela. Es golpear la mesa siguiendo el ritmo de los bombos y sentir orgullo cuando alguien más responde con el mismo canto. Es mirar alrededor y darte cuenta de que nunca estás solo en esta locura.

Ser de Monterrey también es hacer sacrificios. Ahorrar para un viaje, desvelarte por seguir al equipo, soportar que te digan “estás loco”. Y aun así volverías a hacerlo mil veces, porque no hay sensación más grande que ver salir al equipo a la cancha.

Es entrar al estadio y sentirte en casa. Reconocer las banderas, las canciones, a la gente de siempre, incluso a los desconocidos con los que compartes la misma pasión. Porque ahí todos hablamos el mismo idioma: el amor por Monterrey.

Ser de Monterrey es herencia. Es abrazar a tu papá, a tu abuelo o a quien te enseñó estos colores. Es ver nuevas generaciones cantando las mismas canciones y sintiendo la misma piel chinita cada vez que rueda el balón.

Ser Rayado es defender estos colores en las buenas y sobre todo en las malas. Es entender que esta pasión no depende de títulos ni de momentos. Porque el verdadero hincha nunca abandona.

Para muchos puede parecer una exageración. Para nosotros es felicidad, identidad y orgullo. Ser de Monterrey es vivir con el corazón pintado de azul y blanco. Y aunque haya quienes nunca lo entiendan, el que lo siente… sabe perfectamente lo que significa.

Mi madre me dio la vida…y entre abrazos, sacrificios y sábados de fútbol,también me enseñó a querer estos colores.Hoy ab...
11/05/2026

Mi madre me dio la vida…
y entre abrazos, sacrificios y sábados de fútbol,
también me enseñó a querer estos colores.

Hoy abrazo más fuerte su presencia,
porque entendí que el amor de una madre
es el primer estadio donde aprende a latir el corazón.

Feliz Día de las Madres. 💙🤍

Mi querido Tec…Hoy se cumplen 11 años de aquel último partido en el Estadio Tecnológico.Once años desde que apagaron sus...
10/05/2026

Mi querido Tec…

Hoy se cumplen 11 años de aquel último partido en el Estadio Tecnológico.

Once años desde que apagaron sus luces por última vez, mientras miles salíamos con el corazón hecho un n**o, sabiendo que no solo dejábamos un estadio… dejábamos una parte de nuestra vida.

Desde 1950 pasaron generaciones enteras por sus tribunas.
Abuelos, padres, hijos y nietos caminaron por esos pasillos llevando la misma pasión en la sangre.
Muchos conocimos Rayados ahí, tomados de la mano de nuestro padre o de nuestro abuelo, aprendiendo desde niños que el futbol también podía convertirse en herencia, en identidad y en hogar.

En ese rincón sagrado nació La Adicción en 1998.
Entre concreto viejo, banderas enormes, humo, bombos y avalanchas interminables, se escribieron historias que jamás volverán a repetirse igual.
Ahí quedaron los primeros abrazos de gol entre desconocidos que terminaron siendo hermanos de vida.
Ahí nacieron amistades eternas, amores, lágrimas y recuerdos que hoy viven solamente en la memoria de quienes estuvimos ahí cantando hasta quedarnos sin voz.

La herradura…
Cuántas historias guardó.
Cuántas tardes de sufrimiento, noches de gloria y momentos que parecían detener el tiempo.
Cada escalón del Tec tenía alma.
Cada rincón estaba lleno de voces que hoy solo sobreviven en la nostalgia.

Y aunque hoy tenemos una nueva casa, hay sentimientos que jamás podrán mudarse por completo.
Porque el Tec no era solamente cemento y butacas viejas… era barrio, era pueblo, era gente sencilla que hacía del futbol una forma de vivir.
Se extraña esa esencia popular, esa gente humilde que llegaba con la radio, la camiseta gastada y el corazón lleno de ilusión.

Hoy lo recordamos con melancolía, con orgullo y también con ese anhelo imposible de volver aunque sea por un instante a aquellas tardes donde éramos felices sin saber que algún día las íbamos a extrañar tanto.

Porque el Tec se fue hace 11 años…
pero para muchos de nosotros, nunca dejó de existir.

10/05/2026

“Batalla del 9 de Mayo…”

Hay partidos que se recuerdan por títulos.
Otros por goleadas.
Pero existen algunos que viven para siempre porke ese día sentiste miedo de perder una parte de tu vida.

Así recuerdo el 9 de mayo de 1999.

Han pasado muchos años… y todavía puedo cerrar los ojos y volver a ese domingo raro, sofocante, lleno de calor y angustia en el viejo Tecnológico.
El sol pegaba fuerte sobre el cemento, pero el verdadero peso estaba en las tribunas.
Monterrey se jugaba la permanencia.
Noventa minutos para decidir si seguíamos vivos o descendíamos al in****no.

Y uno de joven tal vez no entendía muchas cosas de la vida…
pero sí entendía perfectamente el terror de ver caer a tu equipo.

Aquel Monterey estaba lleno de muchachos de cantera, jóvenes obligados a cargar una responsabilidad enorme.
No había planteles millonarios ni figuras salvadoras.
Había orgullo, nervios y un estadio entero empujando con el alma.
Antonio Mohamed era el rostro de la rebeldía, mientras Puebla llegaba armado con experiencia y nombres importantes para salvarse también.

Era una final sin trofeo.
Una guerra por sobrevivir.

Y en una esquina del estadio estaba La Adicción… todavía pequeña, apenas comenzando su historia.
Ni siquiera llenábamos la cabecera.
Éramos unos cuantos locos amontonados en medio cuadro del tiro de esquina, aprendiendo lo que significaba seguir al Monterrey no solo en la gloria… también en el miedo.

Recuerdo perfectamente el ambiente de los primeros minutos.
No había fiesta.
No había ese desmadre alegre de otros partidos.
Había silencio entre cánticos, miradas nerviosas y corazones acelerados.
Todos atentos al campo, como si cualquier error pudiera destruirnos.

El primer tiempo terminó 0-0.
Y aquel marcador se sentía eterno.

La desesperación comenzó a crecer en las tribunas hasta que apareció un grito que bajaba desde todos lados:

“¡Abuelo! ¡Abuelo! ¡Abuelo!”

Era el último partido del Abuelo Cruz.
Y fue la misma gente quien prácticamente pidió su entrada.
Como si el estadio supiera que todavía faltaba una última historia por escribirse.

Entonces llegó ese momento que todavía vive en la memoria.

El Abuelo tomó la pelota…
metió aquel pase…
y Alvin Pérez hizo el gol.

Y el Tecnológico explotó.

Nunca he vuelto a escuchar un grito igual.
Fue un desahogo brutal.
La gente llorando, abrazándose con desconocidos, aventándose sobre las butacas, cantando con rabia, con alivio, con felicidad y miedo al mismo tiempo.
Era toda la tensión de meses saliendo en un instante.

Pero la alegría duró poco.

Puebla empató.

Y otra vez el silencio.
Otra vez el vacío en el estómago.
Otra vez el miedo.

Sí, el empate todavía nos salvaba… pero esos minutos finales parecieron horas.
Cada llegada de Puebla era una puñalada al corazón.
Cada despeje se celebraba como un gol.
Todos mirábamos el reloj esperando que el árbitro terminara de una vez aquel sufrimiento.

Hasta que llegó el silbatazo final.

Y entonces el estadio entero entendió lo que acababa de pasar.

Monterrey no había sido campeón.
No había dado una vuelta olímpica.
Pero la gente festejaba llorando, abrazándose y cantando como si hubiera conquistado el mundo.

Porque aquella tarde no se celebró un título.
Se celebró seguir existiendo.

Lo demás ya es historia…

Pero los que estuvimos ese 9 de mayo de 1999 jamás olvidaremos aquella batalla.
Porque antes de los campeonatos, antes de la gloria y las noches internacionales…
aprendimos lo que era sufrir de verdad por estos colores.

Me dicen el pi**he Greñas de Monterrey o Muerte

05/05/2026

Vengo de una época… que a veces duele recordar, porque no vuelve, pero también abraza, porque nunca se fue del todo.

Vengo de una época donde ir perdiendo 3 a 0 no nos rompía… nos unía. Donde la tristeza se transformaba en aliento, y la tribuna se volvía más fuerte que cualquier marcador.

Vengo de una época donde un empate sabía a gloria… porque había partidos que no se medían en puntos, sino en el alma que dejábamos en cada grito.

Vengo de una época de pocos reflectores, pero de corazones enormes. De jugadores que no necesitaban fama, porque les alcanzaba con sentir la camiseta pegada al pecho como segunda piel.

Vengo de una época donde el marketing no existía. Donde no importaban campañas, promociones ni anuncios. Solo importaba el amor bruto y sincero por Monterrey.

Vengo de una época donde el “ole ole” no era burla… era resistencia. Era decir “aquí estamos” aunque todo estuviera en contra. Y las playeras en el aire eran más que tela… eran orgullo.

Vengo de una época donde ir de visita era un acto de fe… y de valor. Donde cada viaje tenía historia, cada cancha ajena tenía batalla.

Vengo de una época donde usar la playera en la calle no era moda… era identidad. Y sí, también era riesgo. Pero nunca nos la quitábamos, porque era parte de nosotros.

Vengo de una época donde la previa empezaba en la tribuna… con miradas cómplices, con abrazos sin conocerse, con ese silencio previo que se rompía en un solo canto.

Vengo de una época de caras pintadas… de ojos brillosos… de gargantas que terminaban rotas pero el corazón lleno.

Vengo de una época donde la playera era bandera… y cualquier cosa podía ser tambor si había pasión para hacerlo latir.

Vengo de una época donde cada lugar en la tribuna tenía historia… donde el barrio no solo se llevaba en la calle, también en el escalón del estadio.

Vengo de una época que no volverá igual… y eso pesa. Porque el tiempo pasa, cambia todo, transforma hasta la forma de alentar.

Pero también vengo con la esperanza… de que lo esencial nunca muera.

Que las nuevas generaciones entiendan que ser hincha no es solo estar cuando se gana… sino quedarse cuando duele. Que el respeto, la lealtad, el aguante y el amor por los colores no son moda… son herencia.

Habla un viejo hincha… de los que aprendieron en la tribuna, de los que hicieron familia entre cantos, de los que encontraron sentido en un escudo.

Y si algo queda de aquella época… que sea suficiente para volver a encender el alma de esta hinchada.

El pi**he Greñas de Monterrey o Muerte

04/05/2026

Las cosas que nos ha traído el fútbol no caben en una vitrina ni se miden en trofeos. Porque antes que campeonatos, nos regaló historias. Antes que goles, nos dio personas.

Nos trajo amigos que llegaron como desconocidos entre la multitud y terminaron siendo hermanos de vida. Compañeros de tribuna, de carretera, de desvelo y de tantas tardes que hoy viven en la memoria.

Nos trajo novias que entendieron esta locura, esposas que aprendieron a amar también nuestros colores, hijos que heredaron la pasión y crecieron escuchando relatos de viejas batallas en la cancha y en la grada.

Nos dejó viajes interminables, aventuras que parecían imposibles, fiestas que nunca debieron terminar y broncas que hoy se cuentan entre risas. Nos dio abrazos con extraños que por un instante fueron familia, lágrimas compartidas y celebraciones que hicieron temblar el alma.

También nos dejó tristezas, derrotas que dolieron como pocas cosas, silencios de regreso a casa y noches donde parecía que el corazón pesaba más que el cuerpo.

Y con los años, todo eso se volvió recuerdo… y todo recuerdo, un poco de melancolía.

Porque al final entendimos algo: el fútbol nunca fue solo fútbol. Fue la excusa perfecta para encontrarnos, para vivir intensamente y para ganar amigos que el tiempo jamás podrá borrar.

Me dicen el pi**he Greñas de Monterrey o Muerte

Nosotros ya sabemos lo que es un ídolo, sabemos lo que es apretarlos para que se conviertan en leyendas, y no cualquiera...
28/04/2026

Nosotros ya sabemos lo que es un ídolo, sabemos lo que es apretarlos para que se conviertan en leyendas, y no cualquiera escribe la historia en nuestro sagrado libro.

Que se vayan todos aquellos que resultaron ser maricas, que se quede todo aquel que tenga huevos.

Si ellos nos dan la espalda , nosotros siempre vamos a poner el pecho.

Aguante Monterrey.

Nunca podríamos encontrar ningún discurso que hiciera entender incluso a nosotros mismos lo que esto significa, aunque p...
27/04/2026

Nunca podríamos encontrar ningún discurso que hiciera entender incluso a nosotros mismos lo que esto significa, aunque podemos explicar cómo se siente mediante el nombre (LA AD1CC1ON) de nuestra hinchada, aún así, es un mundo de sentimientos que va más allá de todas las cosas.

Va a ser mucho tiempo el que no vamos a estar, y será una larga cuenta regresiva que comienza desde hoy.

Lamentable lo que los malos manejos por todos lados dieron como resultado despedirse tan pronto, no lo podemos perdonar, pero esa ya es otra historia.

Desde hoy para nosotros se acabó, borrón y cuenta nueva, lo único que podemos aprovechar, es el tiempo para que la renovación no nos deje fuera.

Porque así somos, apesar de los resultados queremos volver a la de ya, separarnos de nuestro querido Monterrey siempre va a doler, pero la espera siempre vale la pena para volver a la cancha. Que se acumulen las ganas de alentar, de estar ahí, de no desistir, de volver a intentarlo, de poner desde la tribuna en lo más alto el nombre de la ciudad que llevamos como nombre del equipo.

Porque eso somos, a este equipo lo que le representa es esfuerzo de la gente que no se rinde y que ni como última opción le pasa por la menta dejar de intentar, o de no regresar,somos eso, los huevos que caracterizan a la gente más trabajadora del país, y a la plaza que le puso otro significado a ser apasionado a toda la república.

Hay que renacer una vez más y acumular toda esa alegría que siempre nos ha dado ser del Club de Futbol Monterrey.

Que nunca se les olvide que nosotros mismos nos bendecimos por ser Rayados, recuerden siempre con amor y con cariño que nuestra mejor herencia en la vida fue esta. Agradezcan a su viejo, a su abuelo, a su tío, al vecino. Al que los hizo Rayados siempre hay que estarles eternamente agradecidos y no dejar pasar la oportunidad de decirle GRACIAS por enseñarme del aguante, de la lealtad, de lo que son huevos, gracias por aquella primera vez que me llevaste para la cancha.

Háganles saber que nunca lo vamos a olvidar y que si un día sienten que nos deben algo, tengan la seguridad de que cualquier deuda está saldada.

Agradezco a la vida por haberme hecho Rayado, por la eternidad será lo más grande que me pasó.

EHHHHHHHH, UNA,DOS,TRES!!!!!

CHIQUITIBUM A LA BIM BOM BA !

CHIQUITIBUM A LA BIM BOM BA

A LA BIO, A LA BO, A LA BIM BOM BA

MONTERREY!!!!
MONTERREY!!!!
RÁ, RÁ, RÁ!!!!!

27/02/2023

Retrato a color



.adiccion Rayados Club de Futbol Monterrey Oficial La Adiccion Rayados Team

Dirección

Monterrey
64000

Horario de Apertura

Lunes 10am - 8pm
Sábado 10am - 8pm

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando La Adiccion publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Compartir