02/12/2022
LOS VINOS BARATOS NO SON SINÓNIMO DE VINOS MALOS. TE EXPLICAMOS LA RAZÓN.
En la comunicación del tema del vino, la idea de romper paradigmas instalados de hace tiempo es un verdadero objetivo. En el Mundo del Vino se arraigan cosas e ideas que, muchas veces son solamente prejuicios o no tienen fundamento. Las introduce en muchas ocasiones la misma industria para que los consumidores terminen comprando menos vino. Algo inexplicable.
Desde el punto de vista objetivo de muchos expertos, cuando se diferencian las cosas, es decir varietal, región, precio o bodega, se está haciendo para mostrar la diversidad que hay dentro del Mundo del Vino; NO para decir qué es mejor.
No hay vinos malos.
La experiencia nos dice que no existen vinos malos, pueden aparecer botellas con fallas (problemas de corchos, acéticos por diversas causas, mal guardados y demás).
Pero que digamos "esta bodega o esta etiqueta es malísima", en la actualidad ya no existe.
La industria del vino a nivel mundial y sus técnicos han hecho un trabajo fenomenal. Quizá nos falte recorrido histórico en productos de calidad. Pero hoy podemos afirmar que estamos en los tiempos competitividad de alto nivel internacional.
Por lo cual, pensar que un vino barato es malo en comparación a uno caro, es un error garrafal. Quizá se trate de la mayor equivocación que puede estar teniendo un consumidor de vinos.
Tenemos que empezar a disfrutar de la calidad de los vinos de segmentos de entrada, es decir la base de la pirámide. Algunos son de los mejores que se han probado en el mundo. Elaborados en países más allá de los considerados con un alto nivel de calidad como Francia, España e Italia.
¿Qué hace caro a un vino?
Hay tres elementos principales que influyen en el precio del vino, la edad, la madera y el terreno. La edad permite que el vino desarrolle sabores más profundos y complejos, la madera le da ciertas notas específicas y el terreno le otorga personalidad. Básicamente ésto determina cuánto costará.
Todo depende del proceso de elaboración y añejamiento, ya que no puedes esperar que un vino de un año cueste lo mismo que uno de tres décadas. Estas diferencias suelen ser perceptibles sólo para paladares más entrenados, que podrán detectar las sutilezas en cada una de las variedades que prueben.
Hay vinos jóvenes muy buenos que no necesariamente son caros y viceversa. Por lo general, las bodegas buscan elaborar vinos con las mejores características, que tengan personalidad y que estén impregnados de la imagen de la propia bodega.
Fuente: https://www.mdzol.com
https://soyvinicola.com