03/11/2021
Bienvenida a la 37
Escuchar el concierto de latas abrirse o dar el primer sorbo a una cerveza dulce y poderosa. No sé cuál de las dos sensaciones tengo más presentes si cierro los ojos, a casi una semana de la invitación que nos hizo el hotel Hilton Guadalajara para aprender y deleitarnos con la cata de Cerveza 37.
Su primer lanzamiento tiene un nombre seductor: La Rebelde (lager). Carlos Burgos y Mikel Giesbach fueron los encargados de conducirnos por un mundo de sensaciones, que es en realidad lo que busca cualquier bebida hecha con el corazón: enamorar.
La Rebelde es como su nombre: atrevida y fresca. Y dulce, especialmente si se le prueba sola. Pero también es de esas bebidas capaces de complementar cualquier plato que se le ponga en frente, si bien las sugerencias para maridarla fueron muy concretas en esa noche: huachinango, tamales en hoja de vástago y pan de mu**to relleno de crema de flor de calabaza, todo alusivo al Día de Mu***os, un menú de degustación diseñado por los chefs del Hilton: Juan Carlos Gómez y Moisés Benítez.
Burgos, máster mexicano, y Giesbach, máster alemán, compartieron un poco de la historia de la 37, cerveza artesanal producida por el tequila El Viejito, fundado en 1937, de ahí el nombre de la cerveza y de algunos de sus otros productos. También nos contaron sobre los procesos de fabricación, las diferencias importantes con las cervezas comerciales, y hasta las tendencias de conservación ambiental en elaboración y envasado.
Me gustaría contarles todo lo que Burgos, en su estilo fresco, como la cerveza, y atrevido, como La Rebelde, nos compartió -diríamos los tapatíos, estaba muy chiveado por tener un auditorio de 60 personas, pero la verdad es que su exposición fue magnífica-. O los aspectos técnicos vertidos por Giesbach en su divertido y esforzado acento alemán para hablar en español. Sinceramente, creo que estaba demasiado distraída dando sorbos a mi cerveza, desde luego servida en vaso de cristal, como para recordar toda la sapiencia vertida.
De lo que sí me acuerdo es de la explosión de sabores únicos que se generaron en mi boca al probar la cerveza sola y al mezclarla después con los platillos. Son de esos momentos que te hacen feliz. Un dato que sí me aprendí: la pureza con la que se elabora 37, apegada al estilo que marca la norma alemana: sólo utilizan agua, lúpulo, malta y levadura.
Por cierto, al final de la cata, el chef Christian Bravo, invitado desde Perú para ofrecer el menú del festival gastronómico enmarcado en la Feria Internacional del Libro, compartió con los asistentes un pedacito de su patria en trozos de chocolate amargo, ante la emoción que le produjo la exposición de los maestros cerveceros, los sabores de la cocina del Hilton y desde luego, la sabrosura de la 37.
La Rebelde tendrá tres hermanas más igual de poderosas que serán lanzadas próximamente al mercado mexicano. Ojalá que nos inviten a las siguientes degustaciones y si las comparten los mismos expositores, con mayor razón nos encantaría estar ahí. Prometo ser una alumna más dedicada con la información. Y también guardar de nuevo, en la memoria gustativa, un traguito de la siguiente 37 para que se quede de nuevo en el corazón.
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L. EN L. DALIA ZÚÑIGA BERUMEN
REDACCIÓN, COMUNICACIÓN Y PRENSA
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