23/07/2020
La belleza de Terraluna es ahora para todos algo evidente aunque esto no siempre ha sido así, no siempre ha sido visible pero para Pilar Pallas sí lo fue, lo fue desde el principio.
Pilar supo ver belleza en un chamicito que caía a desmano y lo convirtió en la hermosa casita de la colina que es hoy.
Ir de propio cobró más sentido que nunca, cuando queríamos olvidarnos de dónde estábamos porque el lugar flotaba impreciso y siempre precioso, cuando queríamos hacernos los interesantes y llevábamos a otros a descubrir un sitio especial como si ese maravilloso porche fuese nuestro y nos hiciese hermosos e ingrávidos como la casita flotante de la colina.
Pilar te lo has currado tanto, tú viste belleza y por lo tanto posibilidad y has llenado el lugar de posibilidades y esas posibilidades son mil a día de hoy, lo serán esta tarde, lo han sido durante muchas noches cuando el sol bajaba y seguirán dándose durante este extraño verano.
Le has dado vueltas a cada cosa, mimo a cada cosa, trabajo infinito y tú tienes eso, una capacidad enorme de trabajo y la capacidad de ver belleza escondida, por eso Terraluna es hoy tan bonita. Lo bueno Pilar es que esas son tus armas.
Hola Terraluner@s, tengo algo muy triste que contaros:
Esta va a ser nuestra última temporada (la más dificil, atípica y trsite sin duda).
No nos han dejado llegar a los 18 años.
En medio de la difícil situación que todos estamos atravesando desde el Ayuntamiento decidieron sacar nuestra casita de la colina a concurso junto a otros quioscos de la ciudad. Yo sabía que era algo que tenía que ocurrir, ya llevaba un par de temporadas en precario, peleando por continuar sacando adelante mi proyecto. Siempre con el corazón y con la fuerza que te da el convencimiento de estar haciendo las cosas bien. Cualquiera que haya visto la evolución de Terraluna desde aquel lejano 2004 sabe de lo que hablo.
No ha sido fácil, ha habido momentos en los que por diferentes circunstancias estaba rota y me costaba ponerme frente al público pero al subir la colina todo lo demás quedaba en un segundo plano. Me sentía en casa.
Siempre he defendido que es un lugar con una energía muy especial.
No os voy a engañar, estoy rabiosa, indignada, triste, enfadada y sobre todo muy desencantada.
Estos días he tenido que escuchar que se definía como un éxito para la ciudad de Zaragoza el hecho de que hubiera tanto interés es este concurso.
Yo no puedo estar más en desacuerdo con esta afirmación. El resultado de tan excepcional concurrencia es que las reglas del juego han cambiado definitivamente y como consecuencia hay una triste realidad, los autónomos y pequeños emprendedores ya no tenemos cabida en la gestión de los quioscos.
Todas las concesiones han sido ganadas por grupos empresariales, que dada la complicada situación por la que atraviesa la hostelería, han visto en las terrazas que antes carecían de interés para ellos un negocio apetecible. Y se han lanzado a por ello con unas ofertas económicas absolutamente impensables hace tan solo cuatro meses. La oportunidad la pintaban calva y lo que se denominaba concurso ha sido una subasta pura y dura.
Lamentablemente he perdido. Pero estoy convencida de que Zaragoza también.
Es tremendamente preocupante el camino que lleva nuestra ciudad, nos vamos a quedar poco a poco sin espacios diferentes, libres, en los que conectar y expresar. La tendencia es a uniformar, solo tienen cabida los grandes y poco a poco se está terminando con los pequeños comercios.
Es fundamental que seamos consecuentes y conscientes de los lugares a los que apoyamos.
Si has leído hasta aquí solo puedo darte las gracias.
Estaremos hasta el final de esta temporada en nuestra / vuestra casita de la colina, ese pequeño oasis que hemos creado entre tod@s, deseando verte antes de septiembre.
Se os quiere Terraluner@s! ❤️