15/03/2018
ASÍ SOY YO Y MI ZAMORA
Nélida del Estal Sastre
“En mi armario no hay tristeza, hay colores de todo tipo, porque soy alegre como una mañana de primavera. Lo tengo todo ordenado por colores, para encontrar lo que busco en cada momento y en cada ocasión, sin que tenga que quebrarme el intelecto para estar guapa, porque de eso se trata, de estar presentable para la ocasión requerida.
Pero en mi mente, aparte de perfección en la apariencia, hay silencio. Es tan necesario como el aire que respiro. La perfección inunda mi vida, todo ha de estar a la temperatura perfecta, en el momento adecuado, en el sitio indicado y a la hora requerida. Si no es así, se me cruzan los cables. Soy tan perfeccionista que asqueo, no puedo evitarlo.
Aunque lo intente una y otra y otra vez, con denodado empeño. No lo puedo evitar. Creo que no soy normal, sino un ser extraño que habita en este mundo y extrae lo mejor y, a veces, lo peor, de lo que se va encontrando por el camino, para aprender a ser mejor habitante de este universo loco y lo que ello te requiere . Aquí si eres “normal”, habitas bien. Si eres diferente, estás sentenciado para siempre. No hables, no escuches, no opines, no sientas…
En una ciudad pequeña como en la que vivo por elección propia, no puedes ser tú mismo, es malo para tu reputación. Si dices lo realmente piensas, puedes acabar en el más oscuro ostracismo. Es así de triste. Es lo que tienen las ciudades pequeñas de provincias, porque si hablas para decir lo que piensas, te retratas y mueres o ganas. No hay otra. No hay elección posible. O eres de los buenos o eres de los malos. Y no, me niego, no lo veo así, yo soy buena, tengo ideas buenas y puedo llevarlas a cabo. Me da igual que penséis que no puedo ni podré. No sabéis de mi fuerza ni de mi empeño, ni de mis ganas de hacer que mi ciudad y mi provincia sean lo más grande. Que lo serán, y no será gracias a vosotros. Yo voy a hacer todo lo posible por poner a Zamora en el lugar que merece en el mundo. Sin política, sin medrar, sin mierdas, con la verdad como mi única seña de identidad.
Nélida del Estal Sastre