15/05/2022
CUADERNOS UCRANIANOS Y RUSOS. Vida y muerte bajo el régimen soviético.
Autor: Igort
Nº de páginas: 352
EDICIONES SALAMANDRA, 2020
25,00 €
Tras años visitando Ucrania, Rusia y Siberia, Igort recopiló distintos testimonios de supervivientes y testigos del régimen soviético para crear este cómic. En él aborda tanto la innecesaria hambruna en Ucrania durante la presencia soviética como acontecimientos más recientes como el as*****to de la periodista y activista rusa Anna Politkóvskaya en 2006.
En medio del frío, Nicolái Vasílievich vendía sus últimas pertenencias. Su puestecito en el mercado de Dnipropetrovsk, asolado por el duro octubre ucranio, apenas ofrecía un cubo, una tetera, alguna vajilla. Un legado modesto, que no parecía interesar a nadie. “Las pocas personas que se detienen le preguntan algún precio y siguen su camino”, escribió Igort. En sus notas, el artista italiano apuntó la mirada desolada del hombre, y su impresión de que en absoluto tenía “madera de negociante”. En realidad, tampoco pretendía comerciar, sino despedirse de una existencia llena de cicatrices: “Se preparaba para la muerte”.
El historietista, en cambio, le invitó a hablar de la vida. La suya. Vasílievich se negó, le pidió una y otra vez que se marchara. Tras décadas de traiciones íntimas, imposible fiarse de un desconocido. Hicieron falta horas de espera y paciencia, pero, al fin, abrió el cajón de sus recuerdos. Narró historias de violencia y abandono, del régimen y la soledad. De su madre, y de sus hijos. “Empezó a temblar, a llorar, como si nada alrededor importara”, rememora Igort. Él grabó, transcribió y dibujó. Aplicó el mismo método durante años: viajó y preguntó, de Crimea a Siberia, en busca del viejo fantasma de la Unión Soviética. El resultado llena las 350 páginas de esta impactante obra editada en 2020 que ahora vuelve a recobrar actualidad para entender el presente.
CUADERNOS UCRANIANOS
"Distrito de Vysokopolsk, el 16 de febrero de 1933, en Zagradovka, murió el joven Nicolái, de 12 años, perteneciente a una familia de campesinos pobres. La madre, F y su vecina, Anna S., cortaron en pedazos el cadáver y los sirvieron con la comida que habían preparado."
El origen de Cuadernos ucranianos fue el proyecto de un cómic que Igort quería hacer sobre el escritor Antón Chéjov tomando como base las distintas casas en las que había vivido, todas ellas esparcidas por la antigua URSS. Para documentarse viajo a Ucrania y allí vio de primera mano la miseria en la que estaba sumido el antiguo granero soviético. Así que se comenzó a interesar por su historia reciente entrevistando a la gente con la que se cruzaba, en particular con los que vivieron en los años 30 del siglo pasado. Esas historias hicieron que dejara de lado a Chéjov para centrarse en un reportaje en forma de cómic sobre la vida en Ucrania bajo el régimen de la URSS.
La obra está formada por las cuatro entrevistas que realizo Igort a cuatro supervivientes de aquellos años, intercaladas entre ellas nos muestra documentos de la las autoridades de la época y artículos periodísticos que nos dan la versión oficial de lo que sucedió. Ambas partes se diferencian por un estilo gráfico y narrativo distinto, mientras las entrevistas son un cómic clásico, Igort nos nuestra los informes de una forma similar a un libro ilustrado donde las imágenes del hambre y miseria son en un blanco y negro tan sobrio y frío como el lenguaje que emplean los funcionarios.
Gracias a Igort conocemos la vida de Serafina Andréyevna, Nicolái Vasílievich, María Ivánovna y Nicolái Ivánovich, cuatro ucranianos anónimos pero que sirven de reflejo de la vida de todos los ucranianos durante el último siglo. La obra se centra sobre todo en el Holodomor que sucedió en 1932 cuando Stalin creó el programa de colectivización de las tierras. Los campesinos ucranianos con tierras, los llamados kulaks, se opusieron, pero no eran grandes terratenientes, puesto que la mayoría solo poseían unas pocas tierras y animales con las que malvivían. A pesar de todo, Stalin lo impuso por la fuerza convirtiendo esas propiedades en campos de trabajo llamados Koljós, pero para lograrlo cerró las fronteras de Ucrania, expropio todo el gramo, maquinaria y ganado, además de deportar a miles de personas, provocando un genocidio por la terrible y provocada hambruna, que tuvo como resultado muchos casos de canibalismo y necrofagia. La hambruna, las enfermedades provocadas por la desnutrición y la violencia, tanto estatal como la generada por la miseria, acabaron con una cuarta parte de la población. Pero Ucrania también se vio golpeada por las atrocidades que cometieron los n***s durante la ocupación, las condiciones laborales de la industrialización forzada o las consecuencias, presentes todavía, del accidente de la central nuclear de Chernóbil. Igort nos nuestra todas las visiones que hay en la Ucrania actual, incluso la de los nostálgicos de la vida durante los años de la URSS.
CUADERNOS RUSOS
"¿Mi vida? Considero que todo lo que ha sucedido y lo que he visto en Chechenia me han hecho más sabia…mejor persona" Anna Politkóvskaya.
Cuadernos rusos: la guerra olvidada del Cáucaso apareció dos años después de Cuadernos ucranianos. Su origen se remonta una presentación en Paris en la una mujer se acerco a Igort y le dio un papel con un número de teléfono al que debía llamar. Al otro lado del aparato estaba Galia Ackerman, la traductora francesa y amiga íntima de Anna Politkóvskaya, la periodista de Novaya Gazeta conocida por oponerse al régimen de Putin, asesinada el 7 de octubre de 2006 en el ascensor de su casa.
La novela gráfica comienza con la visita que autor hizo al lugar de los hechos, para posteriormente abandonar cualquier protagonismo y centrarse en la vida e investigaciones de la periodista y las atrocidades cometidas durante la Guerra de Chechenia contra la población civil. En Cuadernos rusos Igort usa los mismos documentos, informes y partes médicos que uso Anna Politkóvskaya para denunciar los excesos que Rusia cometió en la guerra de Chechenia y hace una continuación de su trabajo. Como en Cuadernos ucranianos la novela gráfica entremezcla testimonios de los afectados por esos abusos con informes y noticias de los hechos que narra, además de escenas claves de la vida de la periodista durante los años previos a su as*****to. Hace tiempo que la búsqueda de la verdad se paga muy cara en Rusia y todos los que han perseguido esclarecer los hechos lo han pagado. El caso de Anna no fue el único as*****to político que se cometió ya que lo mismo sucedió con el ex agente de la KGB Aleksandr Litvinenko (mu**to por envenenamiento de polonio), Anastasia Babúrova, periodista en prácticas de Nóvaya Gazeta, y el abogado Stanislav Markélov que colaboró con Anna. Una crónica de la vida en la Rusia de nuestros días, una dictadura vestida de democracia donde, denunciaba el autor, la libertad está en serio peligro, mientras la comunidad internacional mira para otro lado.
Igort tiene muy claro quiénes son los culpables y se posiciona a favor de las víctimas, pero eso no es óbice para que nos cuente las historias con objetividad. Además de las barbaridades que cometió el ejército ruso, también nos narra algunos de los actos terroristas que cometieron los chechenos como el asedio al teatro Dubrovka en 2002 o la matanza de la escuela de Beslán en 2006. Somos espectadores directos de esos actos terribles, que Igort nos enseña con toda su crudeza, sin recrearse en la violencia, pero que dejan ver la facilidad del hombre para cometer todo tipo de actos inhumanos. Los testimonios de algunos soldados rusos son algunas de las escenas más escalofriantes que se pueden ver en un cómic. También nos pone en antecedentes de los orígenes del largo conflicto entre los dos países, ya que como buen reportaje lo que busca es la verdad de la manera más justa y objetiva posible.