18/02/2025
Hasta siempre, Ángel Rebollo Picón
Hoy nos toca despedir a un grande. A un hombre que no solo cocinaba, sino que daba alma a cada plato. A un compañero que pasó más de cuarenta años entre fogones, dejando en cada receta el sabor de su esfuerzo, su paciencia y su amor por la cocina.
Pero Ángel era mucho más que eso. Ángel era el alma de la calle. No solo velaba por que el pescado llegara fresco o que la plancha estuviera en su punto, también velaba por sus vecinos. Se preocupaba por cada arqueta rota, por cada farola fundida, por cada pequeño problema que afectara a su gente. Si algo no estaba bien, él lo sabía antes que nadie y movía cielo y tierra para arreglarlo. Llamaba al ayuntamiento, insistía, no se conformaba. Porque su barrio era su hogar, y él, su guardián silencioso.
En Marucho tuvimos la suerte de contar con él durante dos décadas, y aunque la jubilación le alejó de nuestros fogones, su esencia se quedó impregnada en nuestras cocinas, en nuestras mesas y en nuestras calles.
Hoy nos deja físicamente, pero nunca del todo. Porque cada vez que chisporrotee una plancha, cada vez que el aroma de un buen guiso nos envuelva, cada vez que alguien en la calle levante la vista y piense: “Esto lo arreglaba Ángel”, él estará ahí.
Buen viaje, Ángel. Gracias por todo. Que allá donde vayas sigas cocinando y cuidando a los tuyos como siempre hiciste.
Descansa en paz.