11/08/2026
Ayer tuve una de las conversaciones más interesantes que recuerdo haber tenido en mucho tiempo. Y no fue por la mecánica cuántica, la relatividad, la teoría de cuerdas o el sistema nervioso. Fue por la magnificencia de tu sabiduría y tu capacidad de explicar tus conocimientos a mentes menos hábiles como la mía.
Quería decirte algo que quizá ahora no te sirva demasiado, pero espero que recuerdes algún día.
A lo largo de tu vida vas a encontrarte con personas a las que alguien diferente, brillante, seguro o simplemente difícil de encasillar les resulte incómodo. Algunas intentarán hacerte más pequeña para sentirse ellas más grandes. Otras convertirán en defecto aquello que te hace distinta. Y también conocerás personas maravillosas que disfrutarán viendo hasta dónde eres capaz de llegar. Aprende a reconocer a unas y a otras.
Pero hay otra cosa que también tendrás que aprender: elegir tus batallas.
El colegio, el instituto y después la universidad tienen normas, métodos y protocolos que no siempre son los mejores y que muchas veces pueden parecer absurdos. Quizá tú encuentres otra manera de resolver un problema y sea perfectamente válida, incluso mejor, pero habrá ocasiones en las que tendrás que demostrar primero que conoces el método que te piden. Hazlo. No porque renuncies al tuyo ni porque ellos tengan necesariamente razón, sino porque la formación reglada es un mero trámite a superar para lograr las herramientas y las titulaciones que necesitarás para poder elegir tu propio camino después.
Aprende sus reglas sin permitir que sus reglas limiten tu cabeza.
No dejes de preguntar. No dejes de buscar otros caminos para llegar a una respuesta. No permitas que un suspenso, una burla o la opinión de alguien te convenzan de que debes hacerte más pequeña para caber en el lugar que otros han decidido para ti.
Ya llegará el momento de desplegar las alas.
Y cuando llegue, vuela tan lejos como tu curiosidad te lleve.
Fue un verdadero honor conocerte, Vega.