08/09/2018
El día 27 de julio con nocturnidad y alevosía, para que no se entere nadie, el ayuntamiento de Rocafort denegó la licencia de obra a Docks City, a pesar de que los técnicos de urbanismo informan favorablemente, de manera que se produjo la clausura definitiva del local. Lo hace mediante una junta de gobierno local extraordinaria a la que sólo acuden 3 de los 5 miembros; Dami y José Antonio González, vecinos de toda la vida de este pueblo, se escaquean. El alcalde que clausuró el local por su cuenta y riesgo, ocultando esta resolución a los técnicos de urbanismo, que son los especialistas en la materia, se abstiene, mientras el concejal de urbanismo, Eduard Comeig y la de Guanyem Rocafort votan por no conceder la licencia.
La concejal de Guanyem Rocafort es rematadamente id**ta (en el sentido que recoge la Real Academia Española:“Tonto o corto de entendimiento”), no se entera de nada, parece desconocer que su partido político es una agrupación de corte radical que nació al abrigo del 15 M por la indignación de miles de ciudadanos de este país cansados de los tejemanejes y las corruptelas de los partidos tradicionales. Insurrección, era su lema, me río yo. Con concejales como el de Guanyem Rocafort el 15 M es papel mojado. Por lo visto, resulta muy fácil manipularla y le habrán hecho creer que el Roosevelt ha cometido decenas de infracciones y tiene multitud de sanciones, pero el caso es que no tiene ninguna, y para desmentir la información tal como la presenta este ayuntamiento ahora me toca ir consellería por consellería para desm***ar su lamentable manipulación.
De la misma manera que pequeños Nixon, en su pequeña parcela de poder, actúan nuestros políticos Eduard Comeig, concejal de urbanismo y Victor Jimenez, alcalde de Rocafort, porque son de la misma calidad moral; la misma clase de políticos profesionales que han hecho de la política una profesión y un negocio. Y actúan al abrigo de una asesoría jurídica externa que, en realidad, trabaja para los intereses de un partido político, con maneras impropias de una administración, manipulando la información, presentándola sesgadamente, omitiendo información esencial… Y ese es el problema, porque los funcionarios, los empleados públicos (no los enchufados, no los responsables políticos, no los contratados a dedo) son mucho más respetuosos con la legalidad y con el procedimiento administrativo, que es la garantía de que las cosas se hacen bien.
En relación a la actuación de Dami y José Antonio González ya sabéis lo que dijo Martin Luther King acerca del silencio de los buenos: “No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos.”
Oh, Alcalde, cuando la fortuna te ha colocado en el puesto de Roosevelt, ¿no te averguenzas en actuar como Nixón?
Demóstenes... digo Santiago Gonzalo Aznar, en Rocafort a 8 de septiembre del año 2018