GURRI Taverna

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Está es mi Última semana en Gurri Taverna... Gracias por tanto. 💛 El final se acerca, pero lo vivido no se borra.💛 Graci...
21/07/2025

Está es mi Última semana en Gurri Taverna... Gracias por tanto. 💛 El final se acerca, pero lo vivido no se borra.
💛 Gracias por tanto, familia de Gurri Taberna.
👉 Aquí tenéis mi último post, con el corazón abierto. Vuestra palabra será mi recuerdo.

https://www.instagram.com/p/DMXMX7aM8gE/?igsh=OGswaDUydHkwYnhz

A mi querida familia de GURRI TABERNA:
Antes de todo, quiero dar las gracias a mi familia, que desde el primer día estuvo a mi lado, ayudándome a levantar este sueño, poniendo cada cuadro en cada rincón, cada pedacito de cariño en este proyecto que nació del corazón.
Quiero dar las gracias a mi madre, la mujer que más admiro en este mundo, y a mi compañera de vida, Jacky, dos mujeres fuertes, valientes y luchadoras, que me sostuvieron cuando el camino se volvió cuesta arriba, que me enseñaron lo que significa el amor incondicional, la entrega sin condiciones, la fuerza sin medida.
Os quiero más de lo que las palabras jamás podrán decir.

Hoy escribo estas líneas con el alma desnuda y el corazón en la mano.
Después de casi diez años llenos de momentos que jamás olvidaré, ha llegado el momento de cerrar un ciclo que me cambió la vida: mi querida Gurri Taberna.
No ha sido una decisión fácil. No os engañaré: ha sido, sin duda, una de las más dolorosas, tristes y difíciles que he tenido que tomar.
Pero la vida, con sus misteriosos caminos, a veces nos empuja a cerrar capítulos para poder escribir nuevas historias, aunque el alma se resista, aunque duela.

Desde el primer día soñé que este rincón fuera mucho más que un bar.
Soñé con crear un hogar sin etiquetas, sin prejuicios, sin puertas cerradas; un lugar donde la cultura, la libertad, la amistad y la humanidad se sentaran en la misma mesa.
No fui solo camarero: fui técnico de sonido, diseñador, cocinero, mozo, limpiador, montador, desmontador… pero, sobre todo, fui un soñador con el corazón por delante.
Cada trago lo elegí con mimo —miles de cervezas artesanas, hidromiel, nuestra Agua de Valencia—; cada evento lo preparé con pasión, y cada sonrisa vuestra me empujó a seguir adelante.
Y cada noche, al apagar las luces siendo el último en marchar, lo hacía con la certeza de que todo valía la pena.

Gracias a los actores, músicos, DJs, gentes del arte que apostaron por este rincón de Ripollet.
Intenté siempre prepararos algo más que copas: regalaros cultura, vida, memoria y alma.
Música en vivo, poesía, teatro, libros, exposiciones, voces nuevas, causas justas.
Vi nacer asociaciones, amistades, pasiones, sueños compartidos.
Luché por mantener encendida la llama de un lugar donde todos pudieran sentirse libres, seguros, en casa, en este pueblo al que tanto quiero Ripollet.

Gracias por cada brindis, cada abrazo, cada mirada cómplice, cada palabra, cada silencio que decía más que mil frases.
Porque aquí, en Gurri, no solo serví copas: serví historias, encuentros, despedidas, luchas, nacimientos, sueños y afectos verdaderos.
Aquí compartimos lágrimas y carcajadas, y celebramos la vida juntos, siempre juntos.
¿Verdad, peña?

Vivimos esos inolvidables concursos mundiales de tortillas, donde reímos como niños y recordamos que la felicidad está en lo sencillo, en lo auténtico.
Nuestras catas...
Un agradecimiento especial para Carolina y Albert, de Vihop, por su profesionalidad, por asesorarme y cuidarme siempre.
Gracias ale, paco, pirulo, moya, wade, gallu, manue, fm musta, Joan navi y muchos amigos más.
Agradezco a todos los que hicieron suyo este espacio: grabando documentales, vídeos musicales, sesiones de fotos, dejando su arte y magia entre estas cuatro paredes.
Juntos sobrevivimos a la pandemia, una etapa oscura en la que la familia Gurri brilló con gestos de solidaridad y amor que jamás olvidaré.
Vivimos catas en familia, unos encuentros mágicos con los mejores artesanos cerveceros, siempre con la cocina brillante y el corazón generoso de mi hermano de trinchera, Santi Sanguñés, quien, con cada croqueta, cada paella, cada locura creativa, dejó una huella imborrable.
Gracias, Santi. Gracias de corazón.

Apoyé a artesanos, creadores, soñadores, siempre sin pedir nada a cambio, porque creía —y sigo creyendo— que la cultura y la humanidad se defienden desde los pequeños gestos.
Fui punto de recogida para nuestros peludos, porque cada vida importa, cada ser merece un hogar.
Me siento orgulloso de haber creado la primera cerveza artesanal de Ripollet, de haber embotellado mi propio vino y de ver cómo las calaveras del Gurri viajaban con vosotros a los rincones más insospechados del mundo, llevando un pedacito de esta casa allá donde fuerais.

Brindamos por la vida, por las nuevas generaciones que llegaron, y también por aquellos que se fueron pero que siguen vivos en cada brindis al cielo, en cada latido compartido.

Agradezco, de corazón, a todos mis empleados, a los compañeros de barra, a los valientes que lucharon a mi lado en la trinchera.
Gracias por vuestra profesionalidad, amistad y por cada momento inolvidable en este campo de batalla hermoso que fue la Taberna.

Me enriquecí escuchando, aprendiendo, compartiendo vida.
Admiré a los sabios de siempre, me nutrí de la energía de los jóvenes y entendí que la vida se mide en instantes, en personas, en emociones verdaderas que nos marcan para siempre.

Y como siempre dije —aunque no todos lo oyeran—:
“En Gurri Taberna somos una gran familia… y de vez en cuando entra un cliente.”

Hoy bajo el telón de este proyecto que nació del alma, pero me despido con el corazón lleno y la mirada en alto.
Porque lo que aquí vivimos no se borra, no desaparece, no muere: se transforma en memoria, en amor, en un orgullo que llevaré siempre conmigo.
Me voy tranquilo y agradecido, porque juntos creamos algo que trasciende las paredes, los años, los días.
Algo que seguirá latiendo en cada uno de vosotros.

Nos volveremos a encontrar, estoy seguro.
Porque lo que se hace con verdad, con amor, con entrega… nunca se pierde.
Nunca muere.
Me quedo tranquilo porque sé que la nueva gerencia defenderá todos los valores que merece el bar del pueblo.
Y cuidará con mimo el bar histórico de Ripollet.

Con todo mi amor, siempre vuestro,
José Manuel Gamero
El tavernero del Gurri

Dirección

Carrer De La Salut, Nº14
Ripollet
08291

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