14/03/2020
El sacerdote Luis Candelas, compañero en la Guerra Civil de mi abuelo, Julio Muñoz, en la localidad valenciana de Liria, empezaba sus cartas con: "Caro amigo Julio..."
La razón: se vendía muy caro porque no le veía nunca.
Mi abuelo dejó tal calado en aquel hombre que aún sin recibir respuesta, siempre le volvía a escribir.
Hoy, en mitad de la tormenta que acecha a más de medio mundo, os escribo a todos vosotros.
A nuestros clientes; a nuestros amigos; a aquellos que hemos elegido como familia y por supuesto, a todo el personal que no ha podido encender las luces del Mesón porque han tenido que apagarse.
Hoy, era menos hogar sin todos vosotros.
Caros amigos,
Un enemigo común nos obliga a distanciarnos durante un tiempo. Así que, entre las lágrimas que inundan nuestros ojos y poniendo de nuestra parte para preservar la salud de todos, el Mesón del Tío Macario cierra sus puertas.
Os esperamos después de esta guerra, ardientes y sedientos de felicidad para brindar porque hemos logrado vencer al COVID-19. Un contrincante que tanto nos ha arrebatado en pocos segundos.
Os volveremos a escribir, "caros amigos"
Atentamente,
El Mesón del Tío Macario ¡Vuestra casa!