21/05/2025
5 AÑOS.
Hace cinco años abrimos por primera vez esta puerta. Y no fue para abrir —eso fue el 5 de junio—, el 21 de mayo nos dieron por primera vez las llaves y nos faltó tiempo para organizar, limpiar, llamar, probar, buscar, sufrir, celebrar y hasta llorar la que se nos venía encima. Y todo esto con una epidemia mundial y encerrados el 90 % del tiempo en casa. Con videollamadas y catas en casa de mi madre.
Cinco años…
Si juntáramos todos los botellines que han pasado por aquí, seguro que llegaban hasta los Quiles.
El tiempo vuela.
En casa de mis padres, las discusiones por la llave del coche han dado paso a nanas de cuna.
Antes vivíamos juntos y era un milagro comer en familia.
Ahora estamos deseando que mi madre nos invite a comer.
Cinco años… y parece que fue ayer.
Y el Santo… madre mía. Ya llega el sexto verano, y todavía me parece que tengo a Isidro y Oliva a mi lado.
¿Dónde está ese botón de “pause” para parar un segundo, respirar… y saborear lo vivido?
Mientras lo encuentro, seguiré por aquí, aunque sea otro par de años, hasta que los botellines lleguen a los Cortijos y seguiré yendo a casa de mis padres a comer siempre que pueda.
Yo tan solo venía a decirte que muchas gracias por seguir confiando y darnos vida, que disfrutes de la vida, y que vayas a comer con los tuyos…
Y si puede ser en el Santo, mejor.
Que el tiempo pasa volao’.
Gracias por formar parte de estos 5 años.
Celebramos lo vivido… y lo que está por venir.
Pásate a celebrarlo con nosotros.
Pablo.
En estos días de aniversario compartiremos la nueva carta para este verano, y os enseñaremos cuando nos llegue la nueva terraza.