11/08/2026
Ayer vivimos una de esas visitas que te recuerdan por qué el vino es algo tan maravilloso.
En Justino’s tuvimos la suerte de catar casi veinte vinos, muchos de ellos con más de cincuenta años a sus espaldas. Y qué vinos… Qué acidez, qué frescura, qué capacidad para atravesar el tiempo y seguir absolutamente vivos.
Tinta Negra, Sercial, Malvasía, Terrantez… Secos, semisecos, semidulces, dulces. Un recorrido increíble por la enorme diversidad del vino de Madeira, donde cada variedad, cada estilo y cada añada parecían contar una historia distinta.
Pero si algo me llevo de esta visita es precisamente eso: descubrir que Madeira no es solo historia. Es tradición, por supuesto, y pocas regiones pueden presumir de semejante patrimonio líquido, pero también hay espacio para mirar hacia delante.
Y ahí fue especialmente bonito descubrir los vinos de Justino’s Project, la visión más personal e inquieta de Nuno Duarte. Otra manera de interpretar Madeira, sin perder de vista de dónde viene.
Gracias, Nuno, por tu generosidad, por abrir tantas botellas extraordinarias y, sobre todo, por ayudarnos a entender un poco mejor este universo fascinante.
Me voy de Madeira con muy buen sabor de boca y con una certeza: hay pocos vinos en el mundo capaces de envejecer durante décadas y conservar semejante energía.