27/02/2023
Una nación es un estado de ánimo, no va tanto de fronteras ni rayas en el suelo, ni siquiera de banderas. Diferenciemos dos conceptos para que la turba cibernética no se nos agite todavía. Una NACION es un sentimiento de pertenencia a algo, una idiosincrasia, un sitio, tus semejantes. PATRIA podría ser sinónimo. Un PAIS es otra cosa. Una finca marcada con líneas en un mapa, un concepto político y económico. Ambos, si vienen mal dadas, podrían llegar a desaparecer. A eso vamos. ¿Qué ocurre cuando perdemos la identidad como NACIÓN? Aconsejo que la Progredumbre se mantenga sosegada hasta el final. La serenidad viene muy bien para la comprensión lectora.
Coloquemos el límite de esta identidad en la xenofobia, por supuesto. Discúlpenme nacionalistas de cualquier pelaje el desilusionante gatillazo, pero sobre el cáncer del nacionalismo… otro día.
Vámonos al Imperio Romano para explicar esto, a su caída concretamente. Todo iba estupendamente mientras las fronteras se controlaban, la extensión era manejable, las legiones eran leales a Roma; la corrupción razonable, emperadores cultos, competentes y firmes (Trajano, Adriano, Marco Aurelio…). Había contacto y relación con los “pueblos bárbaros”, unos eran empujados contra el imperio, otros querían invadirlo. Pero cada uno en su casa, dios en la de todos, aquí Pax y después gloria. Roma se influenciaba de otras culturas, enriqueciéndose. Pero nunca perdiendo la identidad de que, pese a todo, eran romanos.
Contadles ahora vosotros que por cosas como: la permisión con las incursiones de Suevos, Alanos, Hunos, Cimbros y cristo bendito; las crisis económicas, guerras internas y corrupción desbordada; el nuevo cristianismo del concilio de Nicea que más buenos que beligerantes les volvió; escasez de esclavos; una extensión ingobernable; legiones mercenarias que guardaban las cada vez más acosadas fronteras (ya conocemos las lealtades del mercenario) inflación galopante y bancarrotas iban a terminar con el primer orden mundial sobre la tierra. ¿Os suena de algo?
Roma se había perdido por incomparecencia en el campo de batalla. La reina de la fiesta ayer, hoy una p**a violada, vejada y mancillada por sus propios pecados que hoy son los nuestros. Alarico y sus Godos entraron a degüello hasta donde nadie se había atrevido nunca, hasta la p**a cocina (Siempre hay alguien que va más allá). Roma ardía… ¿Pero qué esperabais gi******as? Los barbaros ya estaban dentro.