04/08/2026
El empresario francés Christian Brandenburg fue uno de los pioneros esenciales en moldear el ocio nocturno y el concepto de "club de playa" en la Ibiza de los años 70 y 80. Además de La Cizaña, su porfolio incluyó espacios míticos que cimentaron las bases de la isla antes de la llegada de las macrodiscotecas.
Estos son los locales históricos más destacados bajo su dirección o propiedad:
1. Glory's (El primer gran club de la isla)
Antes de que existieran gigantes como KU (luego Privilege) o Amnesia, el epicentro de la modernidad era Glory's.
• El Origen: El recinto se ubicaba en el antiguo hipódromo y canódromo de Can Buffi durante los años 60. A principios de los 70, Brandenburg transformó radicalmente este espacio en un club nocturno vanguardista.
• La Clientela: Se convirtió en el indiscutible "place to be" para la 'jet set' internacional. Figuras de la talla de David Bowie, Freddie Mercury, Grace Jones y el piloto de Fórmula 1 James Hunt eran habituales de sus míticas sesiones matinales, que se extendieron hasta principios de la década de 1990.
2. Coco Beach Club (Playa d'en Bossa)
Brandenburg previó el potencial de la costa ibicenca mucho antes del boom de los exclusivos clubs playeros actuales.
• El Concepto: Situado en la emblemática Playa d'en Bossa, el Coco Beach Club combinaba la gastronomía junto al mar con un ambiente sofisticado y musical, sirviendo de refugio diurno para las mismas celebridades que frecuentaban sus locales nocturnos. Personajes del cine como Roman Polanski se dejaban ver habitualmente en sus instalaciones.
3. Momo's Bar
Formando parte del mismo circuito contracultural y bohemio de finales de los setenta, Brandenburg operó Momo's. Este bar complementaba la oferta de locales más pequeños e íntimos (como La Cizaña o El Mono Desnudo) en los que se gestaba el ambiente previo a las grandes fiestas nocturnas del club principal, Glory's.
¿Qué los hacía únicos?
El éxito de los negocios de Christian Brandenburg radicaba en la mezcla social: aristócratas, estrellas del rock, hippies, residentes locales y turistas compartían el mismo espacio sin barreras ni zonas VIP exclusivas, definiendo la auténtica libertad que dio fama mundial a Ibiza.