04/10/2015
UNA TRISTE PERO FELIZ DESPEDIDA.
Las despedidas suelen ser tristes cuando las personas son importantes, y cada uno de vosotros lo habéis sido en mi vida.
Me paro a pensar en cómo expresar con palabras todos los sentimientos que tengo en mi interior y no dejarme nada ni nadie, pero creo que es imposible, porque me haría falta un libro para contar cada anécdota, cada personaje y sería enorme.
Me gustaría agradeceros toda la compañía, todo lo que me habéis enseñado, todo lo que hemos aprendido y disfrutado juntos, los muchos momentos compartidos con esa complicidad mutua, porque si de algo estoy segura es que todos y cada uno de vosotros me habéis hecho mejor persona, he crecido a vuestro lado y eso tiene un valor incalculable.
Cómo explicaros los sentimientos, el amor, el cariño, los momentos buenos, y no tan buenos, cada rato de risas y confidencias, personas que se quedaron en el camino a lo largo de estos treinta y dos años a vuestro servicio.
Esos días de La Cruz, veranos, Nochebuenas y Nocheviejas, por señalar algunos días. Cada nueva generación, cada pareja, cada amistad que ha crecido conmigo. Esas cervecillas, que se convertían en “ligaíllas”, en “me he líao” y en “la pastilla del retén”, llegando a cerrar juntos el bar “cierrabares”. Cada persona que entró por primera vez, se unió a esta gran familia, que ha sido y será siempre “El Bar El Sol”.
Cuando he necesitado ayuda habéis estado ahí, podría empezar a nombrar muchos de vosotros, pero no puedo, no sería justo porque todos y cada uno de vosotros me habéis hecho sentir y pasar “buenos ratillos en El Sol”…
Deciros ¡GRACIAS!...por haberme hecho sentir tan querida, os llevo a todos en mi corazón y cada vez que en mis labios haya una sonrisa, siempre formaréis parte de ella.
Sin poder evitar las lagrimas “El Bar El Sol” cierra sus puertas, pero su luz siempre estará en mi vida y espero que un rayito en la vuestra.