03/01/2021
Hoy sería el cumpleaños de Tolkien, el escritor de El Señor de los anillos, inventor de idiomas y alfabetos, soldado en la primera guerra mundial y profesor de Oxford.
Un señor qué habiendo nacido en 1892 ha sido juzgado hace relativamente poco por machista y ra***ta... Porque fíjate tú que en sus libros hay pocas mujeres y los héroes son blancos.
Por eso hoy en vez de hablaros de los libros de este autor os voy a contar una anécdota que muy poca gente conoce.
Tolkien era de ascendencia alemana y poco antes de la segunda guerra mundial una editorial si ofreció a traducir el hobbit al alemán para publicarlo.
Cuando el partido n**i se enteró y habiendo empezado ya cribar a la gente por los criterios étnicos que más tarde llevarían a cabo de una manera mucho más radical le mando una carta preguntándole sobre su ascendencia.
A continuación os transcribo esa carta cuya lectura es imprescindible, tan imprescindible ahora como lo era en 1938
Estimados señores,
Gracias por su carta. Lamento no tener claro lo que pretenden decir con raza "Aria". No soy de origen ario: eso es indo-iraní; que yo sepa, ninguno de mis antepasados hablaba indostaní, persa, gitano o dialectos afines. Pero si debo entender que usted está preguntando si soy de origen judío, solo puedo responder, que lamento no tener antepasados de esas personas talentosas. Mi tatarabuelo llegó a Inglaterra en el siglo XVIII procedente de Alemania: la mayor parte de mi ascendencia es, por tanto, puramente inglesa, y soy un súbdito inglés, lo que debería ser suficiente. No obstante, me he acostumbrado a considerar con orgullo mi nombre alemán, y continué haciéndolo durante todo el período de la última y lamentable guerra, en la que serví en el ejército inglés. Sin embargo, no puedo dejar de comentar que si las indagaciones impertinentes e irrelevantes de este tipo van a convertirse en la regla en materia de literatura, no está muy lejos el momento en que un nombre alemán ya no será motivo de orgullo.
Sin duda, su consulta se hace con el fin de cumplir con las leyes de su propio país, pero que se considere que esto se aplica a los súbditos de otro estado sería inapropiado, incluso si tuviera (como no tiene) ninguna relación con el mérito de mi trabajo o su sostenibilidad para la publicación, de los cuales parecen estar satisfechos sin hacer referencia a mi ascendencia.
Confío en que esta respuesta le resulte satisfactoria.
J. R. R. Tolkien.