19/09/2012
Anoche, con una compañía inmejorable, fuimos a cenar a Jerez al gastrobar Albalá. Para comenzar tengo que decir que la decoración es muy minimalista, dos colores marcaban el local, el blanco y el negro. El servicio correcto al principio, muy agradable al final. Y la comida, qué decir, unas croquetas de rabo de toro buenísimas, unos buñuelos de bacalao y langostinos (creo) muy buenos, aunque un poco grandes para mi gusto, luego un plato llamado "recuerdo del tragabuche" que era foie con manzana y queso de cabra cubierto por un cristal de caramelo, exquisito, también pedimos la tapa "molondro" que era un ravioli de erizo de mar con una bechamel de tomate, pa`mojar con un pan exquisito, y por último (no por orden de llegada ya que nos lo trajeron todo a la vez) una hamburguesa de langostino con un fondo de fideos, original. En fin una velada maravillosa, en un sitio magnífico y con una compañia fantástica.