04/12/2025
Después de 8 años abriendo la persiana, de vinos compartidos, cervezas que arreglaban el mundo y mil conversaciones improvisadas que se convertían en ritual… ha llegado el momento de despedirme de este proyecto que ha sido más que un bar.
Este espacio nació con la idea de ser un lugar seguro, libre y alternativo, pensando en que otro ocio nocturno, desde el respeto por el barrio, es posible, un punto de encuentro para la gente del barrio, para quienes sienten Benimaclet como una forma de vivir y no solo un código postal. Y eso solo ha sido posible gracias a vosotras y vosotros: la clientela fija, la que venía a refugiarse, la que venía a celebrar, la que venía simplemente a estar. La comunidad que le dio alma a este sitio.
He tenido la suerte de ver amistades y amores nacer aquí, debates eternos sobre política, música y vida, conciertos improvisados, risas, alguna que otra lagrimita y, sobre todo, un sentimiento compartido de que este lugar era de todos.
Hoy, tras mucho pensarlo, toca cerrar este capítulo. Me voy con nostalgia, sí, pero también con un agradecimiento enorme por todo lo que este bar me ha dado: experiencias, aprendizajes y personas maravillosas, sabiendo que hemos creado algo que no se mide en copas ni en ventas, si no en vínculos, eso, al final, es lo único que permanece.
Gracias por haber formado parte de esta aventura durante tanto tiempo. Gracias por hacer del bar un rincón resistente, crítico, diverso y auténtico, como lo es Benimaclet.
No es un adiós dramático… es un “nos seguimos viendo por el barrio”.
Y ojalá el espíritu de comunidad que hemos creado aquí siga vivo muchos años más.
💛 Gràcies de tot cor. ✊🏼Seguim!
Atentamente, Ximo.