28/01/2026
Empecé este proyecto con muchísima ilusión y muchas ganas. Era un sueño, y nada de esto habría sido posible sin el apoyo de mis tres hijas, que han estado conmigo desde el primer día, sosteniéndome siempre.
Han sido seis años llenos de cariño, apoyo y compañía por parte de mis clientes y amigos, que con el tiempo se han convertido en mi familia. Gracias por estar en los comienzos, que siempre son los más difíciles; por no soltarme la mano en momentos tan duros como la pandemia, Filomena o incluso el gran apagón (ese día en el que me quedé encerrada en el bar y unos amigos hicieron lo imposible para que pudiera salir). Gracias también a quienes habéis puesto reseñas, nos habéis recomendado y, sobre todo, habéis vuelto una y otra vez.
Este bar no ha sido solo un bar. Ha sido el corazón del barrio. Un espacio de encuentro, de refugio y de vida compartida, donde hemos visto a los niños y a las niñas del barrio crecer, donde hemos celebrado cumpleaños, donde se han conocido parejas... Un lugar al que venís después de trabajar, donde charláis, reís, y compartís mesa y tiempo. Para mí, después de toda una vida cocinando en muchos restaurantes, poder crear algo así en mi propio barrio, abrir cada día la persiana sabiendo quién iba a entrar por la puerta y sentirme en casa, ha sido uno de los mayores regalos de mi vida.
Mi forma de expresar el cariño siempre ha sido a través de la comida. Cocinar con amor, con cuidado, pensando en que lo que comes te haga sentir bien, te cuide, te sostenga y te alegre el día. Eso es lo que he intentado hacer siempre, y espero de corazón que hayáis disfrutado de mis menús tanto como yo he disfrutado cocinando para vosotros y vosotras.
No menciono nombres porque no quiero olvidarme de nadie: para mí, todos habéis sido importantes. Aunque sí quiero nombrar a mi vecino Antonio. Me acuerdo mucho de él, de su botellín y de su visita diaria. Este bar fue su casa, y el barrio no sería lo mismo sin este bar y no es lo mismo sin él.
La etapa de Hoy cocina Manuela termina el 31 de enero. Me voy profundamente agradecida y muy feliz por haber vivido una experiencia tan bonita, rodeada de tanto apoyo y tanto cariño.
Gracias de corazón a todos.
Nos vemos al otro lado de los fogones.
Un abrazo infinito.
Manuela