03/08/2017
La historia de Marta Casado, gimnasta y sobre todo luchadora.
El 7 de octubre de 2014 a Marta le diagnosticaron un osteosarcoma periostico de tibia, es decir, un cáncer oseo que afectaba a la tibia y la rodilla de su pierna izquierda.
En poco más de un mes, empezó en el hospital de León un fuerte tratamiento de quimioterapia que consiguió que el tumor no se extendiera y redujera su tamaño pero no su desaparición.
Sin embargo, poco a poco, fueron llegando las operaciones. En Marzo de 2015 se procedió a la sustitución de su tibia y un mes después la de su rodilla, varias operaciones después, su pierna perdió mucha movilidad, pero había que seguir. De esta forma, volvieron las largas semanas ingresada para recibir quimioterapia, a las que se unió la rehabilitación.
En noviembre se detectó una infección que no remitía y se tomó la decisión de amputar su pierna, así que el 2 de febrero de 2016 se realizó la amputación.
Un mes después estrenaba nueva vida probando varias prótesis. Finalmente en septiembre ya tenía la definitiva, una rodilla y un pie que le permitían una gran calidad de vida y mucha movilidad y seguridad.
Volvió a ir al gimnasio con más asiduidad y, poco a poco, con el apoyo de todos y la constancia tanto suya como de su entrenadora de gimnasia rítmica, Susana Laranjo, perdió sus miedos y fue retomando la gimnasia.
Y ya en noviembre pudimos ver los primeros resultados fruto de ese esfuerzo. Marta volvía a ser esa gimnasta que nunca dejó de ser.
¡Ahora queremos apoyar su sueño de competir en las paraolimpiadas 2020!