25/04/2026
MI OPINIÓN COMO CRISTIANO vs MI OPINIÓN COMO SER HUMANO
Cuando decides obedecer a Jesús y tomar tu cruz para seguirlo, no es un momento; es una vida entera, cada día, a cada hora, hasta el fin (Lucas 9:23).
No importa hacia dónde estés apuntando en tu vida social, en tu trabajo o en el ámbito político (si así lo has buscado). Porque al final, nadie puede servir a dos señores; siempre habrá una lealtad que gobierne tu corazón (Mateo 6:24). Dios prefiere que seas frío o caliente; no hay puntos medios ni grises (Apocalipsis 3:15-16). Es Dios o el mundo. O eres amigo de Dios y enemigo del mundo, o viceversa (Santiago 4:4).
¿Dura decisión? Sí.
Porque seguir a Cristo no es cómodo; es morir a uno mismo. Es perder para ganar. Es negarte hoy, mañana y siempre (Lucas 9:23).
Pero los apóstoles y fieles a Cristo no negociaron su fe. Amaron más la verdad que su propia vida, y vencieron aun en medio del dolor, la persecución y la muerte (Hebreos 11:36-38). Su fe no cambiaba según el lugar ni la presión; por eso el mundo los rechazó (Juan 15:19).
Hoy la presión no siempre viene con violencia… viene con aceptación, con aplausos, con oportunidades que parecen buenas, pero que te piden callar, ceder o adaptarte.
Y tú:
¿Vale la pena negar tu llamado, tu fe y tus convicciones por un cargo, por encajar o por un reconocimiento pasajero? (Marcos 8:36)
Jesús fue claro: quien lo niegue delante de los hombres, también será negado delante del Padre (Mateo 10:33).
Pero también prometió que quien pierda su vida por causa de Él, la hallará (Mateo 16:25).
No es solo una decisión difícil, es una decisión eterna.