18/10/2026
La oposición que vota sí
Hace casi tres años, Rodrigo Armando Lara Sánchez perdió la Gobernación del Huila, pero obtuvo una curul en la Asamblea Departamental. Tenía la posibilidad de rechazarla. Decidió asumirla, con una responsabilidad política que iba más allá de ocupar un asiento: representar una voz distinta frente al gobierno que lo había derrotado en las urnas.
Hoy la pregunta es qué tan distinta ha sido esa voz.
En septiembre, cuando el gobernador Rodrigo Villalba solicitó autorización para contratar un nuevo crédito por $80.000 millones, Lara Sánchez votó afirmativamente, cómo casi siempre lo ha hecho con este gobierno. Lo hizo primero en comisión y posteriormente acompañó una aprobación unánime en plenaria. El diputado ha promovido debates y pataletas mediáticas sobre el endeudamiento departamental, pero también respaldó esta nueva autorización. Es legítimo que explique dónde estuvo su diferencia con el Gobierno, cuáles fueron sus exigencias y cómo verificará que los recursos produzcan los resultados prometido.
Ahora renuncia a la segunda vicepresidencia de la Asamblea por razones electorales, pero conserva su curul. Una decisión legalmente distinta a renunciar a la corporación, es decir el rol de oposición devenga as de 20illones de pesos sin ejecutar el rol. aunque políticamente mereceria una explicación: para que asumió la curul de oposición? Si hoy parace más villalbista que los diputados liberales?
La historia política de Lara merece también una revisión menos complaciente. Comenzó con una candidatura fallida al Senado, también perdió su primera elección a la Alcaldía de Neiva, y en 2022 acompañó a Federico Gutiérrez como candidato a la Vicepresidencia de la República y también perdió. En 2023 volvió al Huila para disputar la Gobernación, y perdió y en 2026 sus listas al congreso la que dejó colgada con el partido verde perdió y la de Dignidad y compromiso también perdió.
En ese recorrido ha contado con respaldos de distintas procedencias políticas. Y si bien ha querido construir una trayectoria propia, el apellido Lara y la memoria de su padre ocupan un lugar indiscutible en su reconocimiento público. Parece que es su mayor activo el pasado de su apellido. Pero ninguna herencia histórica puede reemplazar la obligación de rendir cuentas por los resultados de una carrera política.
También quedan preguntas sobre su administración municipal. La contratación de Empresas Públicas de Neiva, las controversias sobre el manejo de esa entidad y las relaciones políticas alrededor
Lara Sánchez ha cuestionado durante años a la política tradicional del Huila. Sin embargo, su propia historia muestra acercamientos y alianzas con los mismos apellidos de siempre y los dirigentes de los partidos de siempre. Esa circunstancia permite preguntar cuánto ha cambiado realmente su manera de ejercer la política y qué distancia conserva frente a quienes hoy administran el departamento.
No se trata de exigir que un diputado vote negativamente cada proyecto del gobernador. Se trata de conocer los criterios con los que vota, las condiciones que exige y los resultados que obtiene. El Huila necesita obras e inversión, pero también vigilancia sobre el uso de los recursos públicos.
La pregunta final es sencilla, señor Lara: si su próxima aspiración electoral ya ocupa el centro de sus decisiones, ¿qué lugar queda para la responsabilidad de oposición que asumió en 2024?
La representación política merece algo más que conservar una curul. Merece coherencia, explicaciones y resultados.