06/01/2026
Mi abuela paterna, Nery hacia cada tarde, muy religiosamente tortilla de huevo y plátano maduro para acompañar el arroz de coco, que a veces hacia con frijolito negro y a veces solo blanco; que hacían de guarniciones de fundamento a el guiso de alguna carne que consagraba al plato como si fuera un acto litúrgico que despedía el día, al caer ya la tarde, entre aromas y texturas, sabores y placeres palatinos.
Mi bisabuela materna, Bárbara, era consumada en la Boronía, y las mismas liturgias de cocina al caer la tarde, decantadas más hacia el mar y l arroces de coco más, soberbios, esponjosos...eos cocinas diferentes pero te lo digo, lo de ella, Bárbara era la Boronía. Esas dos mujeres nunca se esforzaron por crear puentes fraternos ni diplomáticos entre si. Es una pena, se perdieron la una y la otra de conocer la lealtad, sabiduría, chispa y sazón de tremendo mujerón. Porque ambas lo eran.
Aquí tienen, doñas, pa' que de alguna manera se encuentren, se abracen... Ésta nieta trae a la mesa de quienes vienen a La Vieja Guardia, la tortilla de Nery, pero con la Boronía de Bárbara, y ésta nieta, señoras, le agregó quesito costeño, para que el vínculo sea más sabroso.
PD: ¿Todas las consuegras se llevaban así? ¿Sigue siendo la misma vaina?
Me gustaría leerles!😘