08/07/2026
Ayer me quedé pensando mucho después del partido.
No por el resultado.
Por todo lo que pasó antes.
Porque, seamos sinceros... hubo un momento en el que muchos pensamos que ya estaba. Que no había forma.
Y, sin embargo, ellos siguieron.
No sé si fue el fútbol o si fue la vida misma la que nos estaba dando una lección.
Vivimos en un tiempo donde todo tiene que ser rápido.
Si algo cuesta, enseguida pensamos que no era por ahí.
Si algo sale mal, queremos cambiar de camino.
Y ayer, durante muchos minutos, parecía que todo el esfuerzo de este equipo no iba a alcanzar.
Pero siguieron.
Y eso me hizo pensar en algo que intento recordarme muchas veces.
Que las cosas buenas no siempre empiezan siendo lindas.
Que muchas veces lo que hoy sentimos como una decepción, mañana termina siendo exactamente eso que nos hizo crecer.
Si el partido hubiera sido fácil, hoy sería un partido más.
Pero como costó...
Como dolió...
Como hubo que seguir creyendo cuando parecía imposible...
Hoy todos nos vamos a acordar de él.
Y creo que con la vida pasa igual.
También me emocionó mirar a Messi.
Porque uno podría pensar: “¿Qué más tiene para demostrar?”
Ya ganó todo.
Podría disfrutar tranquilo.
Y, sin embargo, ahí estaba.
Corriendo.
Empujando.
Levantando al equipo.
Porque entendió algo que vale para el fútbol y para la vida.
Que nunca se trata solamente de uno.
Se trata de los que tenemos al lado.
Ojalá nuestros hijos crezcan admirando personas así.
No porque levantan una copa.
Sino porque, cuando todo parece perdido, son los primeros en seguir creyendo.
Y porque, sin darse cuenta, les enseñan a otros a hacer lo mismo.
Capaz la vida no siempre nos da lo que queremos en el momento que queremos. Pero muchas veces nos está preparando para algo mucho mejor.
Claudia.
❤️🇦🇷