El amigo de Baco

El amigo de Baco Un lugar donde nos encontramos los amantes del vino

Compartimos comentarios, canciones, poemas y sobre todo la mística que identifica a todos aquellos que en el vino ven más que una bebida.

27/08/2020

Hagamos las cosas más simples…….. por favor.
Tomé conocimiento que en argentina tenemos un “sodelier”, un catador de soda, que entre otras cosas da charlas y consejos sobre cuál es el tamaño adecuado de la burbuja, si es mejor el sifón de vidrio que el de plástico y cuál es la mezcla justa para lograr un buen vino con soda. Parece chiste, pero no lo es.
Recuerdo cuando era chico, mi tía Chela, tipo 11 horas, comenzaba a preparar el almuerzo y en verano se servía un vaso con vino blanco, hielo y un par de chorros de soda, con eso a modo de coraza se enfrentaba al calor del horno o las hornallas. Simple, sin rebusques.
En el mundo del vino sobran los “como, donde, cuando y con que tomarlo”. Sin embargo hay un término que se usa en ingles “drinkability” cuya traducción sería “chupabilidad”, especie de sinónimo que resume el viejo adagio de que la mejor botella de un conjunto es la que se termina primero.
Esas falsas sofisticaciones nos llevaron a pensar, entre otras cosas, que es pecado mortal ponerle un cubito de hielo a un vino que lo necesita, o prepararnos un vino “sodeado”.
Leonardo Da Vinci sostenía que "La simplicidad es la máxima sofisticación", o lo que sostiene nuestro querido Angel Antonio Mendoza “para tomar vino no se necesita saber, se necesita querer”, en ambas definiciones coincido totalmente.
Hagamos las cosas con simplicidad y personalidad, los accesorios y la apariencia no garantizan ni sofisticación ni elegancia ni buen gusto. Cuando tengan ganas recuerden a las tías Chelas que todos seguramente tienen o tuvieron, y ante el calor un poco de vino blanco, unos hielos y un par de chorros de soda.

Quien no disfrutó una copa de vino escuchando su música preferida?, o una canción que hacía volar la imaginación?. Pero ...
14/08/2020

Quien no disfrutó una copa de vino escuchando su música preferida?, o una canción que hacía volar la imaginación?. Pero ahora se sabe científicamente que la música influye en la apreciación del sabor del vino. El estudio pertenece a la Universidad Heriot Watt de Edimburgo, Escocia.
Los estudios concluyeron qué estilo de música era favorable a cada varietal. La cepa Cabernet Sauvignon es la variedad más idónea para escuchar rock, para la ópera puede ser más interesante un vino de la variedad Syrah mientras que el Chardonnay resalta con sonidos “refrescantes y alegres”.
Pero el Malbec, mis amigos, tiene tema propio. Hace unos años estaba hablando de esto de la música y el vino, con dos grandes intérpretes de Jazz, el pianista argentino radicado en Brooklyn, Leo Genovese y el percusionista marroquí radicado en Nueva York Brahim Fribgane. Llevábamos varias copas conversando de música y vinos. Cuando me aprestaba a descorchar una botella de malbec Leo tomó su Smartphone, buscó en internet y me dijo: “te voy a hacer escuchar un tema para ese vino, los primeros 80 segundos son para que te conectes con el, mira su color, toma varias veces su aroma para saber que te quiere decir, cuando sientas la orquesta, bebe un trago y disfruta del malbec”.
Por supuesto que lo hice y la experiencia fue increíble y cada vez que puedo la repito. Les propongo que lo hagan...el tema?, Romanza del concierto para guitarra y orquesta de Salvador Bacarisse ( https://www.youtube.com/watch?v=LTeGe2EVREE ). Espero que lo disfruten tanto como lo hice yo.

Música Contemporánea. Solista: José María Gallardo. Orquesta Sinfónica de RTVE. Director: Michel Tabachnik.

07/08/2020

Omar Kayham dice en su Loa al vino, (poema que les recomiendo leer), “……cuando Dios bendijo al agua la transformó en vino y que cuando bendijo al vino lo transformó en Su sangre…..”
Teniendo en cuenta que el autor era ateo no deja de sorprender la referencia que hace a dos hechos bíblicos.
Dios bendijo el agua que Él había creado y bendijo el vino que no fue una creación suya. El hombre creó al vino, lo creó y lo perfeccionó. Lo creó a su semejanza, le transmitió su nobleza en el cultivo, su pasión en la cosecha y su alma en la elaboración.
Los creó tintos, blancos, rosados y con una ayudita de Dios también los hizo espumantes.
Al ser semejante al hombre también el vino es un ser sociable, su mayor placer está en ser compartido, su encanto y seducción que son un elemento comunicador.
Pero también podemos beber vino estando solos lo que no significará que estemos en soledad. Un buen libro, un paisaje, los recuerdos y la nostalgia se transforman en la compañía ideal.
Si, amigos, el vino es muy parecido al hombre porque el hombre pone su alma cuando lo elabora. Son tan parecidos, que el hombre y el vino necesitan de las mismas condiciones para madurar y ser plenos. Tiempo, oscuridad y silencio, el hombre que no tiene tiempo, años, que no pasa momentos de oscuridad y no sabe guardar silencio no madura nunca, el vino tampoco. Somos tan parecidos que espero tener las cualidades suficientes para que con los años no transformarme en vinagre.

02/08/2020

Hace algunos años estábamos sentados, con Angel Mendoza, en la terraza de un restaurante de playa tomando espumante y comiendo rabas. Hablábamos de hermoso paisaje y del buen maridaje que estábamos probando. En ese momento me dijo “no existen los grandes vinos, existen las grandes botellas”. Coincido con él plenamente ya que haciendo un análisis empírico basado en los vinos que he bebido, y que son realmente muchos, descubro rápidamente que aquellos que me parecieron muy buenos vienen acompañados indefectiblemente de gratos recuerdos.
La buena compañía, la divertida velada, la reflexiva charla, esos momentos fueron el escenario del que se valió el vino para mostrar su señorío. Cuando las ocasiones son gratas e intensas, no esperamos que la botella nos regale sus últimas gotas o que las copas ya no nos den motivos para besarlas y descorchamos otra botella. Porque sabemos que la única manera de prolongar esos momentos, apenas instantes comparados con nuestro tiempo de vida, es compartiendo una copa de vino. Mientras que si la situación es tensa y aburrida, nos basta con levantar la mano cuando amagan a servirnos y susurrar “para mi gracias”, señal de que deseamos retirarnos. Si el vino fue testigo de las buenas ocasiones, medalla de oro, si por el contrario estuvo presente en los malos momentos, ya no será testigo sino cómplice y seguramente no formara parte del podio que tenemos destinado a premiar “Los grandes vinos”.

30/07/2020

Es tan estrecha la relación entre el vino y el arte que me animaría a decir que no hay artistas abstemios.
Desde la época de los fenicios hasta nuestros días tenemos testimonios de esa manifestación conjunta. Velazquez, Goya, Van Gogh, Cezánne, Monet han realizado obras vinculadas al vino.
Pero de todas las expresiones del arte seguramente la poesía es la que más atención le prestó al noble producto. De los tanto escritores, me detendré en Omar Khayyam (1048 – 1131), poeta nacido en Persia, quien posiblemente sea quien más le escribió al vino.
Seguramente muchos habrán visto la película “Infidelidad”, en ella hay una escena en donde Connie Sunmer (Diana Lane) toma un libro inducida por Paul Martel (Oliver Martinez) y lee “Bebe vino, esta es la vida eterna. Es cuanto te otorgará la juventud, es la estación del vino, las rosas y los amigos borrachos. Sé feliz por este momento, este momento es tu vida...".
En el lomo del libro puede leerse “Omar KhayYanm” y pertenece a su obra “Rubaiyyat”. Pero la “Loa al vino”, a mi gusto, es su mejor poema al vino y si llegaron hasta aquí leyendo…. les pido un poco más de paciencia que seguramente disfrutarán de este poema:
“¿Por qué vendes tu vino mercader?, ¿Qué pueden darte a cambio de tu vino?, ¿Dinero? ¿Poder? ¿Pues no eres el dueño del mundo cuando tienes en tus manos una copa?. ¿Riqueza? ¿Hay alguien más rico que tú, que en tu copa tienes oro, rubíes, perlas y sueños?. ¿Amor? ¿No sientes arder la sangre en tus venas cuando la copa besa tus labios?. ¿No son los besos del vino tan dulces como los más ardorosos de la huri?. Pues si todo lo tienes en el vino, dime mercader, ¿por qué lo endes?
Poeta, porque haciendo llegar a todos mi vino, doy poder, riquezas, sueños y amor; porque cuando estrechas en tus brazos a la amada me recuerdas; porque cuando quieres desear felicidad al amigo, levantas tu copa; porque Dios cuando bendijo el agua la transformó en vino, y porque cuando bendijo el vino se transformó en sangre...
Si te ofrezco mi vino..., poeta, ¡No me llames mercader!

Dirección

Mar Del Plata
7600

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando El amigo de Baco publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto La Empresa

Enviar un mensaje a El amigo de Baco:

Compartir