19/01/2025
El otro día me crucé con un amigo y “cliente de Cork” En un pasillo del Makro de Maschwitz. Nos miramos. Tardamos unos segundos en reconocernos.Tala?…Gaby? Años que no nos vemos. Lo primero que me dice es “ que bueno que estuvo Cork. Fueron momentos increíbles”
Me quede en silencio apreciando su emoción que era la mia. Por que si. Fue espectacular. Entre todos gestamos algo que no existía. Pero era necesario.Creamos un sentido de pertenencia. Algo mágico.
Recuerdo estar un dia en la barra sirviendo una Molotov a un amigo,(por que superaba la categoría de cliente).
Lo veo abstraerse por un momento. Como si la música se detuviera. El tiempo se tomase un descanso.Y el silencio se antojaba ser ensordecedor.Sus ojos brillaron de forma magnética .Con certeza. No podría decir emocionado. Más bien convencido.
Me dice. Tala, vos todavia no te diste cuenta que Cork no es más tuyo. Hace rato que no es más tuyo. Es nuestro. Es de todos nosotros y vos un invitado a la fiesta. A nuestra fiesta. Vos creaste esto. Pero no es más tuyo.
Es nuestro. La Molotov ya no es más tuya. Es nuestra.
Fuerte. Y tenía razón. Pero yo no quería que tenga razón pero tenía razon. No les voy a mentir, me sentí triste, como quien deja a su hijo encaminarse hacia la adultez. Pero aliviado.
Nos fundimos en un abrazo. Ese abrazo duró 100 años. Y en esos 100 años los abrace a todos.
Gracias por invitarme a su fiesta.
Voy a estar siempre agradecido.
Feliz día del cervecero.
Tala.