07/08/2018
PARA BRINDAR
Guillermo, el hombre que definió a la cerveza para hacerse rico. Nació en Munich allá por 1493. Un año antes Colón había llegado al Caribe y un par de años después Leonardo pintaría La Última Cena. Heredero del título de Duque de Baviera (Herzog von Bayern en su alemán natal), asume en 1508 como Guillermo IV (Wilhelm IV). Quince años y duque, nada mal el pibe. Fue hijo de Alberto IV, Duque de Baviera y Kunigunde von Österreich (Cunegunda de Austria), y promulgaría en 1516 la Ley de Pureza. Según consta en su texto, la cerveza debería ser hecha exclusivamente con malta de cebada, agua (preferentemente de un manantial) y lúpulo. Fue la primera regulación legal de un alimento.
Hasta ese entonces las cervezas se hacían con prácticamente cualquier cereal, malteado o no, y solía incorporar varias hierbas y flores –como tradicionalmente se hacía- en lugar del lúpulo, agregado como novedad a la receta en el S. XIV. No se menciona a las levaduras porque simplemente no se conocían: era un misterio cómo sucedía ese pequeño milagro de la fermentación, simplemente los productores tomaban el residuo que quedaba de alguna fabricación anterior y lo agregaban a la nueva. La explicación iba a llegar recién en el S. XIX de la mano de Pasteur. Como fuera, la cerveza debía tener agua, malta de cebada y lúpulo. Y nada más.
Así pasa a la historia la regulación que da forma y sabor a la cerveza moderna y esta ley estuvo vigente de 1516 hasta 1986 (nada menos que 370 años), cuando se reemplaza por una acorde a los códigos alimentarios de la Unión Europea.
Pero hecha la ley, hecha la trampa y dijimos que alguien se hacía rico. Hete aquí que junto con su título nobiliario, Guillermo había heredado una parte, y ya duque conquistado la otra, del cultivo de la imprescindible cebada. Controlaba casi toda la producción de uno de los ingredientes que mandaba incluir en la cerveza. A sus arcas les fue cada vez mejor. Nos legó la cerveza, pero se la cobró en vida. Hay cosas que da gusto pagar, inclusive por adelantado
SALUD!
No es Guillermo IV de Baviera (1493-1550) un nombre muy recordado en la Historia de Alemania. Pero muchos adultos, y no solo alemanes, han disfrutado alguna vez, la mayoría sin sab