La idea nació en 2011 de manos de amigos y familiares de Judit Ribas, y por el camino se han ido involucrando más personas de Andorra, España y Nicaragua que comparten la misma visión. Creemos que la música además de ser una herramienta de crecimiento personal, también es un elemento clave para la cohesión social. La música es un arte y una práctica que nos hace descubrir nuestros propios límites
y nos ayuda a expresar nuestras emociones. Mientras el agua, la comida y el cobijo nos hacen sobrevivir, la música nos hace vivir. La música puede ser una herramienta para enseñar habilidades esenciales para la vida como la concentración, la independencia, el respeto y la capacidad para solucionar problemas. Todas las personas pueden recibir estos beneficios sin importar el “talento” o las habilidades que tengan y caminar por ese camino de crecimiento personal hasta donde quieran llegar. Nuestro objetivo es hacer que los niños y jóvenes descubran en la música una actividad enriquecedora que los hace crecer, que los estimula y los hace felices. Los objetivos específicos de Música para Vivir son:
-Favorecer proyectos de música en la región de Centroamérica y el Caribe que tengan una proyección en las capas más populares de la población, que usen la música como herramienta para el desarrollo social y personal de los miembros de la comunidad.
-Fomentar el intercambio con los jóvenes de Andorra y los países vecinos, ayudándolos a descubrir la dimensión social y humana de la música.
-Dar continuidad a los estudios artísticos de las personas de Centroamérica que se decidan por la música como profesión, mediante becas nacionales e internacionales. Actualmente Música para Vivir financia dos proyectos de educación musical que están situados en Nicaragua, en los barrios René Cisneros y El Recreo de la ciudad de Managua. Además realiza un concierto anual en Andorra con el objetivo de involucrar a más personas en el proyecto.