22/09/2013
Sobre el amor y el desamor...
Por Celeste Quatromano
Fotos: Flor Tagliabue
Caídas, abrazos. Silencios, caricias. Encuentros, distancias. Café y películas. Melodías: Giselle Dana y David Señoran, en un cuidado y pulido ensamble, y con movimientos impecables que hablan el idioma de la técnica contemporánea, nos acercan nuevamente esta obra al Teatro Ensamble, uno de los espacios culturales con más trayectoria en la zona. La directora, productora y también actriz-bailarina de "Noche reversible", nos presenta el Amor. Ése, el de pareja, el que todos conocemos, pero al que ninguna persona describe igual a otra. Con explosiones teñidas de contradicciones (que son mucho más que eso), descubrimos la historia de una pareja, en un simple encuentro. La escena es un bar, y ese bar, camaleónico, revive todo lo que ellos vivieron; pero también es más que una historia, es una reflexión, tan abstracta como concreta. Una reflexión que nos lleva a distintas sensaciones en cada momento de la obra: ternura, melancolía, risa, vulnerabilidad, confianza. En esta puesta en escena que ya recorrió varias salas en el conurbano y en Capital Federal, mediante un juego de movimientos y diálogo, nos encontramos con lo profundo del ser, de la singularidad, que aflora en algo totalmente distinto: la relación con el otro. Ese relato no aparece como un cuento de hadas, no. Sin golpes bajos, sin exageración, la historia nos muestra esa tensión de complejos elementos: la necesidad, el hastío, el deslumbramiento, el deseo propio, la comunión, el acuerdo. Elementos emergentes al unísono aunque no de origen simultáneo. Y lo hace en un lenguaje atípico que no se priva de nada: combina imágenes, música, danza y teatro.