23/07/2013
Bueno, como uds. saben, nos mudamos a una casa, donde no va a funcionar el bar, aunque sí seguiremos con toda la vida Orsai (los talleres, el quiosquito, la revista).
En fin, que se cierra un tiempo y un espacio hermosos en el que compartimos decenas de cosas y sensaciones: charlas, impulsos, recitales, admiraciones.
Un tiempo y un espacio que nos sirvieron para relacionarnos con gente que sólo conocíamos de leer, y que resultó maravillosa, pero también con un montón de otra gente que no conocíamos -lectores, fans de la revista y de la literatura en general, anónimos- y que resultó más excepcional aún. Gente con sueños, con entusiasmo, llena de ideas y de ganas.
En todo este tiempo, el bar fue un lugar de comunión y combustión, un refugio en el que la energía se palpaba en el aire.
La clase de lugares con algo de magia que nos dejan su huella.
Por eso, este domingo, no muy tarde, vamos a juntarnos todos los que hicimos del bar nuestro refugio de estos casi dos años. Desde aquí, invitamos a aquellos amigos que quieran sumarse para que se acerquen y nos acompañen. Vamos a sortear algunas cosas del bar, vamos a brindar, a escuchar música y repasar anécdotas.
Los esperamos. Gracias por todo.